La elegancia de la mirada

La elegancia de la mirada

El Museo Guggenheim Bilbao inauguró ayer la exposición Thomas Struth, la mayor retrospectiva sobre el fotógrafo alemán y un viaje completo por su innovador trabajo a lo largo de cinco décadas.


Elegancia. Este es uno de los adjetivos más indicados para calificar las instantáneas de Thomas Struth (Geldern, Alemania, 1954). Cuando el espectador contempla sus fotografías, se siente atrapado por la sensibilidad que se desprende de ellas; por su capacidad para captar, en un sólo instante, un fragmento congelado de tiempo cargado de información. Esa aparente fugacidad esconde, sin embargo, un largo y minucioso trabajo previo de preparación y edición. Este archivo personal se muestra también ahora como parte del recorrido expositivo con un atractivo montaje.

Gracias a la exposición que ayer inauguró el museo bilbaíno, quien se acerque a visitarla tendrá la ocasión de contemplar, reunidas en un sólo espacio, más de cuatro centenares de piezas entre fotografías, bocetos, apuntes, libros, video-instalaciones y un largo etcétera. Todo ello hace única y casi irrepetible esta muestra. En ella se hacen presentes algunos de sus temas más recurrentes, como el de los espacios públicos y su transformación constante; los lazos familiares, la naturaleza y la cultura; o los límites de las nuevas tecnologías. Dada su extensión, se desarrolla por las diferentes salas de la segunda planta del edificio.

Struth se formó en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf entre1973 y 1980. De ese momento son sus primeras instantáneas sobre las calles de la ciudad, primero con una cámara de 35 mm y después con otra de gran formato. Este será el inicio de una serie de imágenes que ampliará, primero, en 1977 durante una estancia de estudio en Nueva York. A ellas les sucederán, en años sucesivos, otras tantas donde abandonará el centralismo inicial para abordar el desarrollo social y económico de los espacios. Los efectos de la globalización y las economías de rápido crecimiento del siglo XX dará como resultado otra de sus series más conocidas, Lugares inconscientes (Unconscious Places). En la muestra pueden contemplarse todos estos recorridos desde sus primeras instantáneas de Düsseldorf de 1979 hasta las más recientes de Lima (2003) o Ulsan (2010).

Este tipo de series que perduran en el tiempo son el hilo conductor de la exposición, en la que se van combinando unos y otros a lo largo de los espacios. Uno de los más interesantes es Retratos de familia (Family Portraits), cuyo arranque data de los años 80 cuando colabora con su amigo, el psicoanalista Ingo Hartmann. Cobrará forma como a partir de sus estancias en Edimburgo y Yamaguchi (Japón). Bellísimas son sus instantáneas de Ma Yue Liang (Shangay, 1996). Su proyección española la encontramos en el retrato familiar de La familia Iglesias de (San Sebastián, 2015).

Thomas Struth. Pasaje de 27 Setiembre, Lima 2003. Impresión de chorro de tinta. 72 x 84 cm © Thomas Struth.
Thomas Struth. Hannah Erdrich-Hartmann y Jana-Maria Hartmann, Düsseldorf 1987 (Hannah Erdrich-Hartmann und Jana-Maria Hartmann, Düsseldorf 1987). Copia a la gelatina de plata. 66 x 84 cm © Thomas Struth.
Thomas Struth. Kyoko y Tomoharu Murakami, Tokio 1991 (Kyoko and Tomoharu Murakami, Tokyo 1991). Impresión de chorro de tinta. 151 x 187 cm © Thomas Struth.

Le siguen otros proyectos de gran calado como sus Fotografías de museo (Museum Photographs), cuyo inicio data también de la década de 1980 y en los que muestra su interés no sólo por la cultura, sino por el público que los visita y sus reacciones. Espectacular, por lo que supuso de montaje casi cinematográfico, es Museo Nacional de Tokio, 1999, donde captó el préstamo de La libertad guiando al pueblo de Delacroix. Junto a ello, se han colgado, en forma de tríptico, las fotografías tomadas en 2004 en la Galleria dell’Accademia de Florencia cuando fue invitado por su directora, Franca Falletti, para conmemorar el quinto centenario del David de Miguel Ángel. Estas imágenes suponen un punto de inflexión, pues en ellas mueve el objetivo para dar todo protagonismo a los espectadores. Esto se hace mucho más evidente, por ejemplo, en sus instantáneas tomadas en 2005 en el Museo del Prado.

Thomas Struth. Público 07, Florencia 2004 (Audience 07, Florenz 2004). Copia a color. 179,5 x 288,3 cm. Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen, Düsseldorf © Thomas Struth.

El interés de Struht por la naturaleza se va materializa en varios proyectos que conviven en el tiempo. En 1998 nace Nuevas imágenes del paraíso (New Pictures from Paradise), tal vez su obra más intuitiva y en la que pretende captar una percepción puramente sensorial de los lugares. De esa misma década son las fotografías creadas, por invitación del director de Kunstmuseum de Winterthur, para decorar las habitaciones del hospital Lindberg de dicha ciudad. Aquí, sus fotografías de plantas y paisajes autóctonos de la zona, adquieren un sentido de belleza y vulnerabilidad que empatiza con el estado de salud de los pacientes.

Su preocupación por la política y las desigualdades sociales también tienen espacio en la producción del fotógrafo. De 2009 es Este sitio (This Place), producto de otra invitación, en este caso la del también fotógrafo francés Frédéric Brenner para explorar la complejidad de Israel y de la Ribera Occidental. Igual cabida tiene su interés por las nuevas tecnologías, que se materializa en una serie de fotografías tomadas entre 2007 y 2017 en la NASA, donde consigue tomar imágenes de la piscina de flotabilidad  neutral utilizada para formar a las tripulaciones espaciales.

La muestra concluye con sus dos últimas series, Naturaleza y Política (Nature & Politics) y Animales (Animals). Si la primera, creada a partir de 2007, aborda los desarrollos tecnológicos avanzados en empresas y laboratorios de investigación para plantearse dónde están los límites del progreso y la tecnología; en Animales (a partir de 2016) se ocupa, a través de unas imágenes cargadas de sensibilidad, de la dignidad de la vida misma, la tradición humanista y la preocupación por la evolución. Todo ello a través de fotografías tomadas en la sala de disección de animales fallecidos en el «Instituto Leibniz para la Investigación de Zoológicos y Vida Silvestre» de Berlín.

Thomas Struth ha sido organizada por la haus der Kunst de Múnich en colaboración con el museo bilbaíno. Permanecerá abierta hasta el próximo 19 de enero de 2020. El acto de presentación, celebrado el día de ayer, contó con la presencia de Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim Bilbao, de los comisarios, Thomas Weski y Lucía Aguirre, y del propio fotógrafo, que además recorrió y explicó la exposición a los medios de comunicación allí presentes.

Thomas Struth. Maqueta a tamaño real 2, JSC, Houston 2017 (Full-scale Mock-up 2, JSC, Houston 2017). Impresión de chorro de tinta. 208,1 x 148,5 cm. MAST Foundation Collection © Thomas Struth.
Thomas Struth. Campana de gases, Universidad de Edimburgo 2010 (Chemistry Fume Cabinet, The University of Edinburgh 2010). Copia a color. 120,5 x 166 cm. Cortesía Marian Goodman Gallery © Thomas Struth.
Thomas Struth. Monte Bental, Altos del Golán 2011 (Mount Bental, Golan Heights 2011). Impresión de chorro de tinta. 129,2 x 161,5 cm. Cortesía Galerie Max Hetzler, Berlin│Paris│London © Thomas Struth.
Thomas Struth. Cebra (Equus grevyi), Leibniz IZW, Berlín 2017 [Zebra (Equus grevyi), Leibniz IZW, Berlin 2017] Impresión de chorro de tinta. 160,5 x 223,5 cm. Cortesía Galerie Max Hetzler, Berlin│Paris│London © Thomas Struth.