JOYAS DE LA COLECCIÓN SHCHUKIN EN LA FUNDACIÓN LOUIS VUITTON

JOYAS DE LA COLECCIÓN SHCHUKIN EN LA FUNDACIÓN LOUIS VUITTON

JOYAS DE LA COLECCIÓN SHCHUKIN EN LA FUNDACIÓN LOUIS VUITTON

A finales del siglo XIX y las primera décadas del siglo XX algunos empresarios e industriales rusos forjaron colecciones de arte que podrían ser museos de arte moderno en sí mismos. Uno de estos claros ejemplos lo constituye uno de los grandes mecenas artísticos de principios del siglo XX, Serguéi Shchukin (Moscú, 1854-París, 1936), un coleccionista visionario que llegó a poseer un gran conjunto de obras maestras del arte francés o del arte que se gestó en París durante las primeras vanguardias históricas.

Serguéi Shchukin. Circa 1900. © Museo Pushkin.

Shchukin rápidamente formó parte del ecosistema artístico de una ciudad en ebullición creadora como era París, desde el período finisecular y que atrajo a grandes artistas plásticos de toda Europa. Fue estableciendo relaciones con los grandes marchantes de arte moderno de ese período como Paul Durand-Ruel, Ambroise Vollard y Berthe Weill, y más tarde con Georges Bernheim y Daniel-Henry Kahnweiler, por citar a los más relevantes. Y este contacto que, en ocasiones devino en amistad, le hizo entrar en contacto con artistas tan decisivos como Henri Matisse, quién le influyó notablemente en la formación de su colección.

Más de un siglo después, la Fundación Louis Vuitton parisina acoge  Iconos del arte moderno. La colección Shchukin, que está comisariada por Anne Baldessari, exdirectora del Museo Picasso de París, y que reúne casi 160 obras, 127 de ellas del coleccionista ruso y otras 31 de los vanguardistas rusos que proceden de museos europeos (Stedeljik, Pompidou y Tesalónica) y norteamericanos (MoMA), entre otros cedentes de obras. Esta deslumbrante exposición en torno a Shchukin, que llegó a atesorar 275 piezas desde que comprara su primer Monet en 1898, forma parte del Año Cultural Francia-Rusia y ha contado con la participación decisiva de los tres grandes museos rusos: el Hermitage, el Pushkin y la Galería Tetriakov.

Paul Gauguin. Aha oé feii(What, are you jealus?).Verano 1892. Louis Vuitton Foundation. © Martin Argyroglo.
Paul Cézanne. Pierrot y Arlequín. 1888-1890. © Cortesía del Museo Pushkin de Moscú.

El retorno a París durante cuatro meses de estas obras es un motivo de celebración porque no en vano esta colección fue nacionalizada por el gobierno de Lenin, unos meses después del triunfo de la revolución rusa. En 1919 se creó el nuevo Museo Moderno de Pintura Occidental, juntando las colecciones de Shchukin y Morosoz, otro gran mecenas ruso. Posteriormente Stalin pensó en deshacerse de ellas, aunque finalmente disolvió ese Museo y dispersó las obras por los grandes museos rusos de Moscú y San Petersburgo.

Edgar Degas. Dancer posing for a photographer dancer in front of the windows. 1875. © Museo Pushkin de Moscú.

En 1908 el propio Shchukin ya había abierto las puertas del Palacio Trubetskoi de Moscú, su residencia, para que los aficionados al arte pudieran disfrutar gratuitamente, cada domingo, de las obras maestras que ya atesoraba y que paulatinamente fue ampliando. Ver de nuevo reunidas en la capital francesa donde fueron adquiridas por este industrial ruso ha suscitado una gran expectación en la capital francesa: cada día más de 10.000 personas admiran las obras maestras que reunió el magnate ruso y gran filántropo del arte. Además, se proyecta una creación multimedia realizada por Saskia Boddeke y Peter Greenaway, también se ha organizado un ciclo de música y danza y un simposium internacional.

En el recorrido, que se divide en 14 salas, encontramos obras maestras  de impresionistas y postimpresionistas, representados por ocho piezas de Monet, 12 de Gauguin, ocho de Cézanne, y pinturas de Degas, Renoir, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, la singularidad de Rousseau y el magisterio de Matisse y de Pablo Picasso, de los que se pueden contemplar 22 y 29 piezas, respectivamente, entre otros. Resulta muy interesante ver la evolución de un coleccionista como Shchukin, que posteriormente fue apostando por los movimientos cubo-futurista, suprematista y constructivista ruso, de los que se exponen más de 30 obras, 28 pinturas, collages, construcciones y relieves, y dos esculturas. En esta sección sobresalen las piezas de Malevich, Rodchenko, Larionov, Tatlin, Kliun, Goncharova, Popova y Rozanova. Un paseo por el mejor arte occidental desde la década de los 60 del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX, que todavía se podrá admirar hasta el 20 de febrero de 2017. Julián H. Miranda

Pablo Picasso. Three women. 1907/1908. c Succession Picasso. © Cortesía Museo del Hermitage de San Petersburgo.