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JOSÉ DE ALMADA NEGREIROS. EL ARTISTA TOTAL


Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-Lisboa, 1935) poeta y escritor, y José de Almada Negreiros (Santo Tomé y Príncipe, 1893- Lisboa, 1970), poeta, dramaturgo, pintor, escenógrafo y actor, entre otras aristas de un artista total, son dos de las figuras portuguesas y europeas más importantes de la primera mitad del siglo XX. Ambos colaboraron en la revista Orpheu, junto a Sa Carneiro y otros creadores portugueses. En alguna edición española de obras de Pessoa un cuadro de Almada Negreiros ilustró El libro del desasosiego, una de las grandes obras narrativas del primero firmada por uno de sus heterónimos, Bernardo Soares.

Tras la retrospectiva que tuvo lugar este año en la Fundación Gulbenkian, titulada José de Almada Negreiros: una manera de ser moderno, que reunió alrededor de 400 obras para ver la evolución del artista total portugués que llegó a afirmar que «sus ojos eran los ojos del siglo». Ahora, el Museo Nacional Soares dos Reis de Oporto, con la colaboración de la  Fundación Gulbenkian, presenta la exposición José de Almada Negreiros. Dibujo en movimiento, comisariada también por Mariana Pinto dos Santos, que también seleccionó las piezas de la antológica de Lisboa.

En la muestra, que permanecerá abierta hasta el 18 de marzo de 2018, se han reunido cerca de 90 piezas que expresan la importancia que tuvo el lenguaje cinematográfica en la obra plástica de una figura única en el modernismo portugués como fue Almada Negreiros. Algunas de las obras expuestas ya se pudieron contemplar en Lisboa, pero en Oporto se exhiben piezas inéditas que se han ido descubriendo posteriormente.

En la trayectoria artística de Almada Negreiros  fue siempre un impulso su voluntad de contar historias con imágenes, muchas de ellas con toques de humor e ironía, visibles en sus dibujos como en otro tipo de formatos plásticos. A este creador polifacético le atraía dar vida al dibujo y de ponerlo en movimiento, con la pulsión de experimentar la animación.

Ahora la muestra recoge óleos como Bañistas, 1925, una obra pensada para el famoso café A Brasileira en el Chiado lisboeta, y que hoy pertenece a la Fundación Gulbenkian; grafitos sobre papel  donde se ve el virtuosimo de Almada; composiciones geométricas como O Ponto de Bauhütte de 1957; o un singular autorretrato de 1940, por citar algunas de las obras más relevantes de la exhibición.

La conjugación y diálogo entre el cine y el dibujo resulta evidente en obras como La Tragedia de Doña Ajada (1929), una linterna mágica,  y en la película El Naufragio de la Ínsua (1934), dos trabajos específicamente concebidos para presentaciones públicas en pantalla de cine, real o imaginado, y que también se han seleccionado en esta muestra.

El mundo híbrido entre dibujo y cine está expresado también en su faceta como escritor y poeta, y de este modo podemos comprobar en composiciones como El naufragio de Insua, una selección de 8 dibujos realizados en 1934, a tinta china sobre papel vegetal, de un total de 64, que pertenecen a un coleccionista particular. En la obra total de Almada Negreiros hay una intersección entre su imaginario plástico y el cine, pero también en disciplinas como la música, la arquitectura, la literatura, entre otras, porque siempre fue innovador y destacó por su modo peculiar de estar en el mundo del arte y la cultura del pasado siglo. Julián H. Miranda

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