En Actualidad

Jaime Cuadriello: «Tenemos 400 o 500 artistas locales y solo existen cinco catálogos publicados»

Será el responsable de dirigir la Cátedra del Museo del Prado y el investigador más joven de las ocho ediciones, como señaló el director adjunto de la institución, Andrés Úbeda. El mexicano Cuadriello desea ahondar en las conferencias sobre la “increíble movilidad” de los artistas de Nueva España –entre América y España– e incidir en la idea de que las escuelas novohispanas surgieron “no tanto de la influencia como del diálogo” con otras culturas.


Jaime Cuadriello es doctor en Historia del Arte por la Universidad Iberoamericana y profesor en el IIE-UNAM de México. Lleva más de tres décadas estudiando la pintura mexicana y recuperando del olvido decenas de autores como Miguel Cabrera o Juan Rodríguez Juárez. Ha catalogado centenares de piezas y colaborado en diversos volúmenes académicos, “que siguen siendo pocos”, alerta (“El 80 % de las pinturas es anónima”). A pesar de ello, el historiador se muestra optimista respecto a los estudios en este ámbito. Este 2018 dirige la Cátedra del Museo del Prado que anualmente patrocina la Fundación de Amigos del Museo –titulada De la pintura a la era de la imagen: España / Nueva España–, además comisaría la exposición que el Metropolitan alberga actualmente en sus salas: Pintado en México.

*¿Qué contenidos va a presentar en la Cátedra del Prado?

*En las conferencias de los jueves vamos a reflexionar sobre cuatro figuras esenciales: Baltasar de Echave, Sebastián López de Arteaga y Rafael Ximeno, que son españoles emigrados a América. Además, ahondaremos en la obra de Juan Rodríguez Juárez, fundador de la Academia mexicana. No es un planteamiento para que los artistas compitan sino para que dialoguen. En los seminarios, los estudiantes podrán conocer mejor los problemas de nuestra disciplina, un campo muy debatido, primero por lo ideologizado y segundo por la idea que tenemos de que la pintura colonial es solo pintura religiosa.

* Bueno, es que la mayoría de composiciones son religiosas, ¿no?

*Puede ser. Pero el giro epistemológico que hemos conseguido es estudiar esta pintura como una expresión de las diferentes corporaciones. Eso revela las comunidades tan contrastadas que existían entonces. Necesitaban representar sus intereses y pagaban a la Iglesia un escudo de armas, pues la pintura tenía una función, a menudo catequética. También como símbolo de poder.

«Nuestra disciplina es un campo muy debatido, primero por lo ideologizado y segundo por la idea que tenemos de que la pintura colonial es solo pintura religiosa».

*Hábleme un poco más de esos cuatro pintores que estudiarán en las conferencias de noviembre en el Prado.

*Baltasar Echave Orio decimos que es el padre de la pintura mexicana, aunque nació en Guipúzcoa. Llegó a esta ciudad muy joven, hacia 1580. Busca los modelos romanos y flamencos, y desarrolla una pintura local. En el País Vasco no había un solo autor de su talla en esa época, ni la hubo hasta el siglo XIX con Zuloaga. En México, en cambio, escribió Discursos de la antigüedad de la lengua cántabra bascongada e hizo espléndidos cuadros de altar. Solo México le permite a este vasco florecer. Sebastián López de Artaega era un pintor destacado de Andalucía, por detrás de Zurbarán. Decide partir a México y, aunque lamentablemente conservamos poco de él, sabemos que se adapta perfectamente a la tradición local y a su mercado. Si ves algunos cuadros de Arteaga, resulta difícil de creer que sean suyos, porque pinta a la mexicana pero también a la andaluza.

*¿Tan diferentes son sus obras?

* No puedes creerlo. Vamos verlo con sus cristos. Cuando quiere halagar el gusto local lo hace mu bien.

*¿Y Rafael Ximeno?

*Él sí conoció a Goya. Está dentro de la fundación de la Academia, tiene una pincelada goyesca, aunque es un pintor mucho más libre y costumbrista. Se queda en México hasta la independencia y desarrolla una pintura mural al temple en techos con temas de historia local.

Llama la atención que los tres sean españoles y solo haya uno mexicano: Juan Rodríguez Juárez.

*Él funda la primera Academia de México y es, sobre todo, vocero de la casa borbónica. No solo vocero sino que también pinta a cinco virreyes y el gran Retablo de los Reyes en la Catedral. Recibe de forma muy temprana el tratado de Palomino y lo pone en práctica. Internacionaliza su obra, que empieza a ser apreciada en Andalucía, donde se conserva un lote de unas 20 pinturas suyas.

*La influencia de los españoles también se notaría en América. Zurbarán, por ejemplo, enviaba mucha obra a ultramar.

*Es cierto, Zurbarán llevó su propio estilo. Pero de vuelta, el indiano trajo a la Península Ibérica la devoción por la virgen de Guadalupe, los retablos, etc. Cuando llega la independencia y se expulsa a los españoles, regresan a España familias enteras con todas sus pertenencias. Eso demuestra que la pintura novohispana está presente en la Corte como parte del ajuar del indiano.

*¿Qué semejanzas encuentra entre esta pintura y la española?

*En términos estéticos y artísticos sucedía lo mismo que ahora: perdura la tradición local. Aunque hay diversidad de contactos que van más allá de las influencias peninsulares. Es cierto que la influencia sevillana es muy fuerte, así como la de la corte madrileña, pero también dialogan, y mucho, con la academia francesa y la italiana ya desde el siglo XVII. Los pintores mexicanos están orgullosos de participar con su pintura en la globalización del siglo XVIII.

*¿Y de qué manera participaron?

*La movilidad que existió fue impresionante. Quito, por ejemplo, exportaba talleres específicos de escultura a México, Lima y a la propia Andalucía. Guatemala también exporta sus obras. En cuanto al mercado artístico de la Ciudad de México, iba desde Chile hasta Caracas, y de ahí irradiaba a todo el Caribe. Ya solo en América resulta increíble. Pero en el XVIII cruza el Atlántico, inunda Canarias, llega hasta Andalucía y la costa cantábrica. ¡No creo que haya existido un mercado de la pintura como este!

*¿Quizá el  de arte flamenco, en siglos anteriores?

*Lo tuvo, pero digamos que su circuito no pasaba por América. Este viaje de ida y vuelta que ocurre con la pintura novohispana hace que sea apasionante para mí. Por ejemplo, estudiar cómo los indios tlaxcaltecas recibieron a Carraci a través de un grabado y lo reformularon a su modo… También me resulta apasionante entender cómo Catalina la Grande se interesaba por un tibor mexicano. En Perú sucede lo mismo, hacia 1580 llegó a Lima Mateo Pérez de Alessio, que estuvo pintando la Capilla Sixtina con Miguel Ángel. ¿No le parece apasionante?

 «El mercado artístico de la Ciudad de México iba desde Chile hasta Caracas, y de ahí irradiaba a todo el Caribe. Ya solo en América resulta increíble. Pero en el XVIII cruza el Atlántico, inunda Canarias, llega hasta Andalucía y la costa cantábrica. ¡No creo que haya existido un mercado de la pintura como este!»

*Me parece curioso, sobre todo cuando los artistas europeos del XVI querían ir a Roma. ¿Cuál diría, entonces, que es el estilo propiamente colonial?

*Bueno, si me pregunta qué tienen de colonial todos estos artistas que le acabo de mencionar, yo hablaría más bien de lo ‘internacional’ que tienen. Porque esto es la pintura culta de México. Claro, también tenemos al pintor de Oaxaca o de Guadalajara que se queda arcaico, con el viejo modelo. Pero los talleres libres los quemaban tratantes de pintura, eran talleres en serie donde trabajaban indígenas mestizos y estaban fuera del régimen de ordenanzas.

*Hombre, alguna seña de identidad tendrá que tener… 

*Decía Ortega que “entre nombro, conozco”, pero a la vez desconozco. Lo cierto es que ningún término logra dotar de realidad la riqueza de esos tres siglos de pintura. La palabra ‘colonial’ es una imposición política del mundo anglosajón que existía desde el XVII y el XVIII que, creo, es un término que se queda muy pequeño.

*¿Sería más adecuado nombrarlo ‘novohispano’ o ‘virreinal’?

*Virreinal tampoco sería correcto, porque nunca tuvieron cortes. Yo lo llamaría por el patronímico, novohispano o perontino. De hecho, en la exposición del Metropolitan pusimos de título Pintado en México porque lo que escribían junto a su firma era exactamente eso: “pinxit mexici”. Lo cual acredita la plena conciencia de que estaban participando de un mercado internacional, porque escribían eso cuando las telas salían fuera, para acreditar su lugar de origen.

*Curioso… ¿No cree que a España le queda mucho por aprender aún de este tipo de arte?

* Más bien compartirlo. Por eso, esta llamada a la Cátedra 2018 del Museo del Prado es para compartir conocimientos y formar a las generaciones futuras.

*¿Qué novedades puede contarnos, de momento, de la pintura novohispana?

*Ayer decía que era una pena que tenemos 400 o 500 pintores locales y solo existen cinco catálogos. En el caso del Perú solo dos… Ni siquiera tenemos monografías de los autores.

*¿No hay nadie que esté trabajando en algún autor en concreto? ¿Ninguna tesis publicada?

* Esta disciplina apenas empieza a profesionalizarse. Ahora que hemos preparado la exposición neoyorquina salieron maravillas. Entonces, ¿las novedades? Pues que si ahora nos asusta un poco vivir en un mundo globalizado, en el siglo XVII no suponía ningún problema. Más bien al contrario, solo veían los beneficios. Estudiar eso es más estimulante que hacer un expertise. Sol G. Moreno

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search