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Isabel Muñoz, antropóloga de los sentimientos

Tabacalera muestra cerca de un centenar de fotografías y seis instalaciones audiovisuales, alguna de ellas inédita, sobre la producción reciente de la ganadora del Premio Nacional de Fotografía 2016 y World Press Photo en 2000 y 2004.


El proyecto original era organizar una muestra retrospectiva pero el resultado ha sido bien distinto. Lo confiesa una de las comisarias, Andrey Hoareau. Cuando ella y François Cheval visitaron el estudio madrileño de Isabel Muñoz en 2015, quisieron conocer a fondo cuál era el trabajo de la fotógrafa de los últimos años.

Revisaron cajones, carpetas y centenares de imágenes. También acompañaron a la autora en un barco por la costa de Mataró y vieron cómo inmortalizaba los movimientos expresivos de los bailarines de butō, una danza japonesa surgida tras la Segunda Guerra Mundial que pretende la búsqueda de un nuevo cuerpo, una vez superada la pérdida del propio en las devastadas Hiroshima y Nagasaki.

Al profundizar en cada una de los trabajos de Muñoz, la idea primigenia de una retrospectiva se fue desvaneciendo, para dejar paso a un proyecto más complejo. De manera que ya no se trataba de mostrar un par de fotografías de cada una de sus series recientes, sino de entender la evolución de la fotógrafa y mirar más allá de la belleza estética que sus obras emanan.

El resultado final es una exposición titulada La antropología de los sentimientos, que puede verse en La Principal de Tabacalera hasta el 17 de junio. Tres años después de aquel primer contacto con la artista, los comisarios –cofundadores de The Red Eye– han seleccionado un total de 97 fotografías y seis instalaciones audiovisuales, algunas de ellas inéditas, que recogen la esencia del trabajo más reciente de Isabel Muñoz.

Desde su serie Álbum de familia, donde retrata a gorilas y primates en actitudes sorprendentemente tiernas, hasta las imágenes que componen Locura, en las que disecciona el alma humana a través de los gestos del rostro, todas suponen una reflexión en torno al ser humano: su origen y evolución, su lugar en el mundo, su dimensión social, espiritual o sexual. Una búsqueda global que toma como punto de partida el cuerpo, no tanto como elemento estético sino como medio para ahondar en el estudio del ser humano.

“La obra de Isabel Muñoz, alimentada por una fuerza instintiva, está hecha a imagen de su autora. Es compleja y escurridiza”, mantiene Hoareau. “Si la estética de sus imágenes se impone frente a nosotros, no es para complacer el narcisismo de la especie, sino para ofrecer la comprensión íntima de un secreto compartido”, añade.

La antropología de los sentimientos es una exposición organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y se acompaña de un cuidado catálogo trilingüe impreso por Brizzolis. Sol G. Moreno 

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