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Hispania Nostra ha anunciado sus premios 2020 a la conservación del Patrimonio Cultural y Natural


Recientemente se han dado a conocer los Premios Hispania Nostra 2020 que distinguen en tres categorías las buenas prácticas para preservar el Patrimonio Cultural y Natural español, que otorgan conjuntamente la Asociación Hispania Nostra y la Fundación Banco Santander. En esta edición los galardones han recaído en el Parque de las Aguas de Cornellá de Llobregat (Barcelona); el yacimiento arqueológico de Guarrazar (Guadamur, Toledo); el Museo Cal de Morón (Morón de la Frontera, Sevilla); y la App para la reconstrucción virtual del Castillo de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), así como varios accésit.


En la categoría de intervención en el territorio o en el paisaje, Hispania Nostra ha premiado el acondicionamiento, mejora y restauración paisajística del Parque de las Aguas de Cornellá de Llobregat (Barcelona), que es la central de Aguas de Barcelona, Agbar.

Este espacio urbano contiene un valor añadido en muchos niveles:  natural (agrícola, territorial y ecológico); arquitectónico (consta de edificios protegidos como el Museo de las Aguas, de origen modernista, o los pozos de extracción, catalogados), paisajístico, (el jardín como principal ligamen del patrimonio con la tierra y el agua) y obviamente lo referido a su respeto patrimonial y su concepto como museo para la ciudadanía.

Ahora me quiero detener en la importancia que tiene el Museo de les Aigües, que se abrió en junio de 2004, en el marco de unas instalaciones diseñadas por el arquitecto modernista Josep Amargós a comienzos del siglo XX. Sus tres naves en el interior: la Sala de Calderas, la Sala de la Electricidad y la Sala de Máquinas) han sido transformadas para su nuevo uso didáctico y hoy son un referente europeo en el servicio del abastecimiento de agua.

En el recorrido por el museo hay singulares piezas históricas que nos ayudan a comprender la utilidad de un lugar donde se vive el agua: las bombas, los grifos y las tapas de alcantarillado, entre otros objetos, forman parte del rico contenido que alberga dicha institución, mientras que en el exterior llaman la atención no solo sus jardines, sino el pozo Fives Lille, del que todavía se extrae agua, una chimenea de 50 metros de altura, y la reconstrucción de la fuente de la Casa Vicens, obra que realizó Antoni Gaudí, y que llama la atención por su cascada, que cuando fue construida tenía 10 metros de alto por 17 metros de ancho y que se mantuvo en pie hasta 1941.

Los trabajos realizados en todo el conjunto abarcan la mejora, restauración y acondicionamiento a nivel paisajístico, arquitectónico y patrimonial del Parque de las Aguas. El interés de esta intervención radica no sólo en la intervención en el territorio, sino también a nivel cultural, ya que es una herramienta didáctica y pedagógica. Los aspectos más innovadores de la intervención en el territorio permiten reconsiderar la sostenibilidad a partir del ciclo del agua. Conviene resaltar el esfuerzo por difundir que se hace en esas instalaciones para enseñar los cambios en la gestión del agua, ahora reutilizada para el riego de árboles frutícolas que producen alimentos, posteriormente incluidos en la carta del restaurante del recinto. Todo ello conforma un espacio ecológico y sostenible que impacta positivamente en su entorno y que puede ser motivo de inspiración en otras áreas geográficas españolas.

En esta categoría se han concedido dos accésit a la necrópolis de Las Ruedas de Pintia (Valladolid), un espacio rehabilitado para la memoria, y a Bodegas subterráneas y Lagares Tradicionales de Moradillo de Roa. (Burgos).

En la categoría de conservación del Patrimonio como factor de desarrollo económico y social se han elegido ex aequo dos proyectos: el yacimiento arqueológico de Guarrazar (Guadamur, Toledo) y el Museo Cal de Morón (Morón de la Frontera, Sevilla). El primero de ellos es muy conocido desde mediados del siglo XIX por el hallazgo de un tesoro visigodo, que se escondía en el extremo de una necrópolis cristiana de la que se conservaban varias filas de tumbas y restos de una capilla funeraria. En los últimos años se ha descubierto que dicho tesoro habría formado parte de la basílica que regía el santuario que hubo en este lugar, al menos desde el siglo VI hasta la invasión árabe en el año 711.

Este proyecto de investigación engloba criterios sostenibles, desde un punto de vista económico y medioambiental, se puede visitar y además de su vertiente cultural incorpora un afán didáctico para transmitir toda una serie conocimientos integrales en una triple difusión: historia, arqueología y respeto al entorno natural, sin dejar de lado los aspectos sociales que este tipo de enclaves generan para la comunidad: empleabilidad y desarrollo de productos alimenticios y del turismo para la zona.

En el caso de Museo Cal de Morón se pone de manifiesto la importancia que la producción de la cal artesanal ha tenido en este pueblo sevillano, ya que sus hornos fueron de los pocos que se mantuvieron en funcionamiento cuando se pasó a la producción más industrial. Esa preservación a través del museo, creado con la visión de “sensibilizar sobre la práctica y la importancia de la elaboración de la cal y para mejorar las condiciones de vida de los artesanos, por lo que el proyecto promueve activamente la transmisión de técnicas y saberes a las nuevas generaciones”.

Los responsables quieren, a largo plazo, restaurar todos los hornos existentes y los elementos subsidiarios para proponer la declaración de Paisaje industrial de la cal a nivel nacional e ir recuperando los conocimientos especializados y de técnicas productivas para usarlos en la construcción sostenible, que enlaza culturalmente con los hornos romanos y musulmanes, y constituye la prueba material de una forma de vida específica y una cultura de trabajo que, aunque está actualmente en crisis, permanece vigente gracias a la transmisión intergeneracional desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Como accésit en esta categoría se reconoció la catalogación e informatización del archivo histórico y musical de la Catedral de Burgos.

Por último, en la categoría de Señalización y difusión para el patrimonio cultural y natural el jurado concedió el premio a la App para la reconstrucción virtual del Castillo de San Vicente de la Sonsierra, un conjunto histórico riojano que es Bien de Interés Cultural desde 1949. Esta aplicación móvil está permitiendo que se difundan la historia de este conjunto arquitectónico, de gran relevancia histórica, y hace posible una interacción con el entorno patrimonial con un afán educativo y sostenible.

El desarrollo digital de esta aplicación, que se descarga gratuitamente tanto para Android (Google Play) e iOS (App Store), permite al visitante viajar al pasado y observar la evolución que ha tenido en el tiempo el Castillo de San Vicente de la Sonsierra. A través de teléfonos móviles, tabletas o gafas de realidad virtual, que aunan rigor en los contenidos con la  implicación a la comunidad en el impulso turístico, social y económico. este tipo de aplicación termina impactando positivamente en la zona. El accésit en esta categoría ha sido para Patrimoniuindustrial.com, una plataforma web multilingüe de contenidos multimedia que retrata, inventaría y divulga el patrimonio industrial del Principado de Asturias. Julián H. Miranda

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