FIGURACIÓN Y HUMANIDAD EN LA ESCUELA DE LONDRES

FIGURACIÓN Y HUMANIDAD EN LA ESCUELA DE LONDRES

FIGURACIÓN Y HUMANIDAD EN LA ESCUELA DE LONDRES

El Museo Picasso de Málaga ahonda en la ciudad británica como refugio y punto de encuentro de artistas que, tras la Segunda Guerra Mundial, exploraron la condición humana como alternativa a la abstracción imperante.

Cuando los nazis y las tropas aliadas abandonaron la contienda, dejaron tras de sí una Europa devastada. Inglaterra fue uno de los pocos países que no había sido invadido por las ansias expansionistas de Hitler, por eso su capital se convirtió en refugio de muchos hombres y mujeres, también de pintores. Londres se convirtió así en punto estratégico y el lugar ideal –o más bien la oportunidad ideal– para empezar de nuevo y desarrollar su arte, a menudo cargado de sentimiento y humanidad.

Lucian Freud. “Leigh Bowery”. 1991. Óleo sobre lienzo. © Tate, Londres 2017. © The Lucian Freud Archive/Bridgeman Images.

Entonces la capital artística se había trasladado de París a Nueva York, donde la abstracción triunfaba gracias a autores como Pollock. Sin embargo, algunos artistas europeos se resistían a perder la figuración, quizá porque era la única forma que tenían de reflexionar en torno al ser humano y al horror vivido en sus propios cuerpos durante los años anteriores. Autores como David Bomberg, William Coldstream o Ronald B. Kitaj, que coincidieron en los locales del Soho londinense, compartieron inquietudes pictóricas e incluso conversaciones. Cada uno de ellos mantuvo un estilo diferente, pero la crítica los agrupa bajo el nombre de Escuela de Londres porque todos ellos compartieron el mismo punto de partida: reivindicar la figuración frente a la abstracción.

El Museo Picasso de Málaga recupera ahora su figura gracias a Bacon, Freud y la Escuela de Londres, una exposición comisariada por Elena Crippa y organizada en colaboración con la Tate (institución que ha prestado un número considerable de piezas). La muestra se compone de cerca de 90 obras, entre lienzos y obra sobre papel, firmadas por autores como Francis Bacon, David Bomberg o Leon Kossof. A ellos se suman otros autores extranjeros residentes en Londres, como Lucien Freud, Paula Rego o Frank Auerbach.

Uno de los temas más repetidos por estos pintores, que se conocían y coincidían a menudo, fue el retrato. Pintaban esencialmente personas de su círculo más inmediato –amigos, parientes o amantes– y reflejaban la intimidad de su vida cotidiana. En el caso de Kossoff o Freud, por ejemplo, la obra surgía a través del encuentro directo con el retratado, mientras que Rego y Bacon recurrían a las fotografías o recortes de periódicos para crear sus pinturas.

Además de representar el cuerpo humano, los autores de la Escuela de Londres fijaron también su mirada en el paisaje, concretamente en las calles que recorrían a diario. Por eso son varias las escenas urbanas que encontramos en la muestra, cuyo recorrido se centra en las décadas de la recuperación europea y donde cada pintor se enfrentó a la posguerra como pudo; desde la soledad de Bacon hasta la turbación carnal de Freud, pasando por la subversión de Rego o la visceralidad de Kossoff.

La exposición podrá visitarse hasta el 17 de septiembre. SGM

R. B. Kitaj. “La boda”. 1989-1993. Óleo sobre lienzo. © Tate, London 2017. © R.B. Kitaj Estate, por cortesía de Marlborough Fine Art.
Frank Auerbach. “Mañana de verano”. 2004. Óleo sobre lienzo. © Tate, Londres 2017. © Frank Auerbach, por cortesía de Marlborough Fine Art.