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Fábulas y sueños de Marc Chagall

La Fundación Barrié organiza la mayor exposición de obra gráfica del pintor, que fue además grabador y poeta, a través de un centenar de litografías, aguafuertes y xilografías realizadas durante sus 40 últimos años.


*Cerrada temporalmente al público, en este artículo trataremos de hacer un repaso por algunas de las obras más relevantes de la muestra, así como profundizar en las series gráficas del autor.

Más información en su canal de Youtube 


Decía el artista que “al sostener una piedra litográfica o una placa de cobre, tenía la sensación de tocar un talismán”. Era como una especie de material mágico al que podía infundirle todas sus “penas” y “alegrías”. En definitiva, “todo aquello que en el transcurso de los años ha cruzado por mi vida: nacimientos, muertes, matrimonios, flores, animales, pájaros, obreros pobres, padres, amantes en la noche, profetas bíblicos, etc”.

El público de la Fundación Barrié no va a tener la fortuna de tocar esos talismanes, pero sí que va a poder disfrutar de los resultados que salían de aquellas planchas. Obras cargadas de intimismo, fuerza expresiva y dominio técnico que el artista volcó en su serie de Poèmes o en las ilustraciones que hizo para Las Fábulas de La Fontaine.

Poesía y color son los dos elementos con los que Marc Chagall (Vítebsk, 1887 –Saint-Paul de Vence, 1985) tejió una singular producción, en la que dejó constancia de sus temas más recurrentes: su infancia en Bielorrusia, la naturaleza, el folclore judío, los temas bíblicos o el exilio.

Cultivó un estilo muy particular, cercano a las vanguardias parisinas que vivió en primera persona, desde las formas cubistas hasta el ‘fiero’ color de los fauves. Sin embargo, fue un espíritu libre que siempre mantuvo su independencia pictórica. Este «poeta con alas de pintor», como lo calificó Henry Miller, es ahora protagonista de la exposición que alberga la Fundación Barrie, en colaboración con la Colección The Art Company de Italia, hasta el 28 de junio.

Chagall. Fábulas y sueños es la mayor muestra organizada en torno a la obra gráfica del pintor, con cerca de 100 obras sobre papel realizadas entre 1927 y 1968. Un recorrido por cuatro décadas de producción que permite apreciar cómo fue la evolución del artista en el manejo de las planchas, ya fuesen de cobre (aguafuerte), piedra (litografía) o madera (xilografía).

Entre las piezas presentes, destaca la serie que hizo para ilustrar Las Fábulas de La Fontaine. Un grupo de aguafuertes donde el autor hace alarde de su creatividad y huye de la habitual sátira que acompaña a estos relatos moralizantes para crear unas composiciones más descriptivas centradas en un único fragmento del cuento. Técnicamente, recurre a lo variado del trazo, un barniz para obtener efectos plásticos e incluso cepillos de púas con los que aporta texturas a cada una de estas composiciones, realizadas en blanco y negro

Cuando el galerista y editor Ambroise Vollard le hizo el encargo en 1937, la sociedad francesa se quejó por haber elegido a un autor extranjero y judío para ilustrar el célebre libro francés. Quizá por eso, las Fábulas no se publicaron completas e ilustradas hasta 1952, momento en que Tériade compró las planchas del pintor.

O tal vez fue el destino, pues lo cierto es que las dos primeras propuestas de Chagall no fueron muy exitosas (los gouaches iniciales se desperdigaron y la serie grabada a color salió mal). Finalmente, y al tercer intento, consiguió los aguafuertes que ahora se exhiben en A Coruña.

Otro de los atractivos de la muestra es poder ver los 24 grabados que integran su serie Poèmes (1968). Pensados para acompañar una selección de versos que el propio autor compuso entre 1930 y 1964, poseen ya una madurez plena. Los trazos firmes, ágiles y seguros aplicados sobre las 138 planchas de madera de este proyecto revelan el conocimiento de un Chagall octogenario que ya domina la técnica del grabado.

No en vano, el crítico Clement Greenberg considera que este “se sitúa entre los mejores aguafuertistas y litógrafos. No tiene rival, a excepción de Picasso, en este siglo”.

Nacido Moishe Segal, nuestro autor pasó su infancia en Bielorrusia, aunque pronto se trasladó a San Petersburgo para formase junto al pintor y diseñador ruso Léon Bakst. Fue un nómada sin patria que vivió en París –ciudad donde descubrió la modernidad y las vanguardias que por aquellos años se estaban gestando en Europa–, Berlín, su Vítbebsk natal –tras la Revolución Rusa– y Nueva York (huyó de Europa para evitar ser deportado, dada su condición de judío). Acabó sus días en Francia, donde trabajó hasta su muerte, cumplidos los 97 años.

Chagall. Fábulas y sueños centra su mirada en una faceta concreta de su producción, ofreciendo un recorrido por las fantasías y los sueños poéticos sobre papel de un creador original que supo aunar lo sagrado y lo profano, lo autobiográfico y lo onírico, sin apartarse de la experimentación técnica. Sol G. Moreno

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