El retrato expoliado por un alto cargo nazi «aparecerá en unos días»
Una hija del miembro de las SS Friedrich Kadgien tuvo el descuido de publicar en un portal inmobiliario argentino una fotografía de su salón con un retrato expoliado al coleccionista y marchante judío Jacques Goudstikker, cuando la policía acudió al chalet, la pintura ya no estaba. La justicia argentina, que ha encontrado otras 25 obras en la casa de los Kadgien, ha declarado al diario Algemeen Dagblad (AD) estar seguros de que el cuadro “aparecerá en unos días”.
A comienzos de semana una fotografía de un chalet en Mar del Plata trascendió en la prensa internacional. Se trataba de una imagen de un salón colgada en un portal inmobiliario argentino, un interior como tantos otros, con sofá de terciopelo, chucherías de plata sobre la mesa de café y tapete de punto de cruz incluido.
La diferencia estaba en el lienzo que colgaba en la pared, nada menos que el Retrato de la condesa Colleoni del pintor italiano Fra’ Galgario expoliado por los nazis a un coleccionista y marchante de arte judío, Jacques Goudstikker.
Tal y como ha contado con detalle el anticuario Milo Dickinson –@milo.dickinson– en Instagram, se conocía la pintura gracias a una fotografía de época y formaba parte de las listas de arte desaparecido que recogen su procedencia hasta 1944 (cuando se tiene constancia de su compra el 8 de mayo por parte del “Dr. Kadgien”).
Pero la obra ya estaba en manos del gobierno alemán desde julio de 1940 cuando forzaron la venta de más de 1000 obras que Goudstikker se había obligado a abandonar con su mujer antes de exiliarse y morir en un accidente cuando ponía rumbo a Gran Bretaña.
Como era habitual en el modus operandi nazi, la coacción llevó a la venta la colección por una pequeña fracción de su valor real. Gran parte de las obras fueron recuperadas por las fuerzas Aliadas después de la guerra y entregadas al gobierno neerlandés.
Los herederos de la familia no recuperaron las obras hasta después de la publicación de un libro en 1998 que puso en relieve el debate de la restitución. Hasta el día de hoy, los Goudstikker han recibido más de 200 obras.
Algunas de ellas han ido saliendo al mercado, como también ha contado Dickinson, cuya galería ha mediado en alguna de esas ventas; como con la curiosa representación del descubrimiento de América de Jan Mosaert (1525-40) que fue a parar al Rijksmuseum.
En cuanto a Friedrich Kadgien fue un prominente burócrata y estrecho colaborador de Hermann Göring. Formó parte de las SS desde 1935 y fue uno de los artífices de la política económica del Reich, que en última instancia se sustentó expoliando las fortunas de destacadas familias judías.
En 1945 huyó tras la derrota nazi a Suiza junto con su fortuna, piedras preciosas y al menos dos pinturas (una de ellas el retrato de Galgario y otra, supuestamente, una naturaleza muerta de Abraham Mignon, aún en paradero desconocido).
El descubrimiento ha sido posible gracias a la labor de investigación que han llevado a cabo los periodistas del AD, un diario neerlandés que fue el que desveló la historia.
Cuando la justicia argentina pudo actuar y registrar la casa en busca de la pintura, esta había desaparecido. Tampoco encontraron el mignon, pero sí otras 25 obras –dibujos y bocetos de los siglos XVIII y XIX– que también se sospecha podrían haber sido robadas en la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, según ha publicado hoy el diario AD las autoridades han declarado estar “seguras” de que el cuadro aparecerá en breve.
Ahora queda no solo la busca y captura del retrato, sino una batalla legal para su restitución que encabezarán los herederos de Goudstikker, residentes en Estados Unidos y totalmente perplejos por la reacción tan poco colaborativa de los herederos del alto cargo nazi. Héctor San José.