El Rembrandt del que Inglaterra no quiere despedirse
El gobierno británico impide nuevamente la exportación de Retrato de Catharina Hooghsaet del maestro holandés porque lo considera “tesoro nacional” y quiere dar tiempo a alguna institución o coleccionista local para que recaude los 100 millones que cuesta. Un veto que caduca el 26 de diciembre.
Un Rembrandt por 100 millones de dólares. Esa es la “ganga” que ofrece Inglaterra a sus museos nacionales o bien a coleccionistas residentes en el país lo suficientemente poderosos como para pagar el elevado precio que cuesta. Por eso ha denegado el permiso de exportación de uno de sus más preciados retratos, al menos hasta el 26 de diciembre. ¿Qué pasará después? Eso será otra historia.
De momento, la estrategia del gobierno de Andy Burnham ha sido ganar tiempo, que ha conseguido gracias a la paralización temporal de la salida de este lienzo, en suelo inglés desde hace más de 250 años. Alega que es “una obra importante para Reino Unido y un tesoro nacional” que debería exponerse al público.
En un comunicado lanzado la semana pasada, hace un llamamiento a las instituciones públicas y privadas británicas para que lo adquieran por el módico precio de 71,7 millones de libras.
Lo cierto es que no es la primera vez que Inglaterra recurre a esta estrategia para mantener el retrato de Rembrandt dentro de sus fronteras, pues ya en 2015 puso trabas a su salida. El dueño de entonces lo ofreció en venta privada a través de Sotheby’s por 35 millones de libras y, aunque hubo intentos de compra por parte de la Administración, no fructificaron.
De modo que la obra cambió de manos privadas, que quisieron sacarla del país (aunque sin mucho éxito). Como compensación, al año siguiente la prestaron al National Museum de Cardiff, en Gales.
En 2025 volvió a salir a la venta, esta vez en Christie’s, con un precio mucho más elevado: 71 millones de libras. Y de nuevo cambió de dueño. Ahora este último quiere monetizar su compra fuera de Inglaterra –probablemente en Nueva York, paraíso de los récords–, razón por la cual ha pedido el permiso de exportación. Como Inglaterra vuelve a temer por la pérdida de su “tesoro nacional”, ha decidido paralizar temporalmente ese permiso hasta fin de año.
El retrato en cuestión es un óleo sobre lienzo pintado por Rembrandt en 1657, con un estilo que revela la madurez del maestro a la hora de trazar los rasgos psicológicos del personaje: Catharina Hooghsaet. Una mujer acomodada de la comunidad menonita de Ámsterdam perfectamente documentada y representada de perfil, en actitud reflexiva, con vestimenta oscura y la típica cofia neerlandesa del siglo XVII que, curiosamente, aparece junto a su mascota, un loro al que mira atentamente.
El cuadro perteneció a la propia retratada y fue heredado por su tercer marido, fallecido en 1686. Probablemente llegó a Reino Unido hacia mediados del siglo XVIII, cuando John Fane, 7º conde de Westmorland, lo expuso en su mansión de Kent.
Fue pasando de generación en generación hasta 1831, cuando cambió de familia. Y ha pertenecido a dueños británicos hasta 2015, momento en que empezaron las solicitudes de exportación.
“El retrato ha formado parte de la vida cultural de Reino Unido durante siglos. La relevancia, belleza e historia de esta obra maestra hacen que sea prioritario para los socios culturales, los patrocinadores, los filántropos y los amantes de Rembrandt contribuir a que conserve su lugar histórico en Inglaterra”, suplica públicamente la ministra de Cultura, Ruth Mackenzie.
Veremos si esta vez el llamamiento encuentra una respuesta satisfactoria e Inglaterra consigue un mecenas semejante al conglomerado francés LVMH, que sufragó gran parte de la compra de Cesta de fresas silvestres de Chardin para el Louvre. Sol G. Moreno


