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EL PRADO INGRESA 94 PINTURAS PROCEDENTES DEL REINA SOFÍA

Ambas instituciones llegan a un acuerdo sobre el cambio de adscripción de 886 obras firmadas por artistas nacidos entre 1850 y 1880. Por su parte, el MNCARS recibe del Prado tres pinturas y una veintena de litografías de Alois Pitrmann. 

Tras años de negociaciones, reuniones y peticiones mutuas, el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía por fin se han puesto de acuerdo sobre la reordenación de las colecciones estatales que afectan a pinturas, esculturas, estampas y dibujos hechos durante las primeras décadas del siglo XX. La ordenación, aprobada el pasado 15 de marzo, afecta a un total de 886 obras, de las cuales 853 serán adscritas a la institución que dirige Miguel Zugaza, mientras que las restantes 33 piezas pasarán a ser titularidad del museo dirigido por Manuel Borja-Villel. Aunque parece que por número el Prado podría salir ganando, lo cierto es que solo ingresa en sus fondos un 33 % de las obras, ya que el resto se deposita en museos e instituciones públicas españolas (además recibe la titularidad de 57 obras perdidas). El Reina Sofía, en cambio, se queda con casi el 94 % de las obras cuya titularidad posee.

La ordenación, aprobada durante una reunión en la Secretaría de Estado de Cultura bajo la presidencia de José María Lassalle, supone un trasvase de colecciones, si bien hay piezas que cambian de titularidad pero permanecen donde estaban. Es el caso de los dos bronces de Henri Edouard Navarre y André Pierre Schwab, que se mantendrán en depósito en el Museo del Prado, aunque ahora son oficialmente del MNCARS.

Ya en 1995 se estableció, mediante Real Decreto, la fecha del nacimiento de Picasso (1881) como punto de división de ambas colecciones, pero ese mismo documento reconocía en un Anexo varias excepciones –Anglada Camarasa, por ejemplo, presente en la sala 201 del Reina Sofía,  a pesar de haber nacido 10 años antes que el pintor malagueño– que dejaban algunas dudas. Tanto el Ministerio como los dos museos estatales han trabajado durante años de manera conjunta para despejar esas dudas y cerrar definitivamente ese capítulo. “El trabajo más importante ha sido documentar las obras procedentes del Museo de Arte Moderno, principalmente las que estaban depositadas en otras instituciones”, admite Miguel Zugaza, quien reconoce que no ha habido ninguna discusión con su homólogo del Reina Sofía, puesto que “la decisión ya estaba tomada” mediante Real Decreto.

A partir de ahora, pasan a manos del Prado 423 pinturas –94 ingresos físicos, 10 depósitos en el MNCARS y 319 obras depositadas en terceras instituciones–, además de 89 esculturas, 92 piezas de artes decorativas, 135 dibujos y 57 estampas. A todas ellas se suman 57 obras que permanecen sin localizar o que se intuye que se han destruido. Entre las pinturas que han ingresado en los fondos del museo –”los responsables de las colecciones de pintura y escultura moderna dirán qué obras pasarán a ser expuestas y cuales podrán ser depositadas en otras instituciones” recuerda Zugaza– destacan un par de retratos de Luis de Madrazo y Kuntz, así como una veintena de lienzos firmados por Fernando Álvarez de Sotomayor. Pintor especializado en retratos, ostentó el cargo de director del Prado antes y después de la Guerra Civil. El legado pictórico del artista gallego regresa así a la casa en la que en su día trabajó. También ingresa una decena de obras de Maurice Fromkes y cuatro obras anónimas del siglo XVIII, entre ellas una Inmaculada Concepción que podría ser del círculo de Palomino.

El Prado le gana la batalla al Reina Sofía en cuanto a la titularidad de Thadée Natanson y Misia, de Pierre Bonnard, y cuatro obras de Torres-García; sin embargo, seguirán donde han permanecido hasta ahora, en depósito, eso sí. Lo mismo que la pareja de gouaches abstractos de Kandinsky.

El Museo Reina Sofía, por su parte, recibe la adscripción de 33 obras, entre ellas tres pinturas –Autorretrato de cuerpo entero de María Roesset Mosquera y dos obras anónimas del siglo XX– y una escultura (busto en bronce de Enrique Salazar). Cabe resaltar, igualmente, los dos conjuntos de estampas: el primero formado por 23 litografías de Alois Pitrmann y el segundo formado por tres grabados en madera hechos por Wolfgang von Schem. En su caso, consigue arrebatarle al Prado sendos bronces de Henri Edouard Navarre y Pierre André Schemm, aunque se los cede en depósito. A estas 32 obras se suma la Escena oriental de José Albert Segrelles que ya había ingresado en el MNCARS anteriormente. SGM

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