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El Museo de Historia de Madrid amplía su colección con cuatro bocetos de Zacarías González Velázquez

La institución madrileña complementa sus colecciones con cuatro de las mejores obras del pintor y de la producción neoclásica de nuestro país. Los cuatro lienzos son el único vestigio de la decoración original de las pechinas de la cúpula del Oratorio del Caballero de Gracia. Estas se perdieron en el proceso de una restauración durante los años setenta, y fueron recuperadas siguiendo el modelo de los bocetos en 2002.


El Museo de Historia de Madrid encabeza las buenas noticias en este tumultuoso comienzo de año. La institución madrileña ha adquirido a la galería De la Mano un conjunto de cuatro obras del pintor Zacarías González Velázquez que mejorarán su propósito de ser un reflejo de la historia –urbanística, social y artística– de la capital.

Las pinturas en cuestión son cuatro bocetos: El Arcángel san Miguel, El Arcángel san Gabriel, El Arcángel san Rafael y El Santo Ángel de la Guarda. Están fechados en 1792 y fueron realizados por González Velázquez dentro del proyecto de reedificación del antiguo Real Oratorio del Caballero de Gracia. El anterior edificio databa de mediados del siglo XVII y para la década de 1780 el espacio era insuficiente para las necesidades de la Real, Antigua y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento que la ocupaba. El proyecto del nuevo oratorio le fue concedido a Juan de Villanueva, Arquitecto Mayor de Obras Reales.

Fue el arquitecto quien recomendó para la decoración a González Velázquez, al que se consideraba el artista con mayor proyección de la corte. Zacarías había sido alumno de Mariano Salvador Maella, su cuñado, y era hijo del también pintor y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Antonio González Velázquez. Años más tarde, entre 1828 y 1831, él también dirigiría la institución.

Estos bocetos para las pechinas de la cúpula –que el pintor presentó a la Congregación para su visto bueno, y que acompañaban a otros que representaban pasajes del Antiguo Testamento y que se conservan en el Museo del Castillo de Perelada– permanecieron en posesión de González Velázquez hasta su muerte en 1834, como demuestra la mención en el inventario de bienes de su testamentaría, y fueron adquiridos por su hija, Clara González Velázquez.

Las decoraciones murales originales se perdieron en una campaña de restauración llevada a cabo en el edificio desde 1975 a 1979. Dañadas gravemente por la humedad fueron picadas hasta el mortero y sustituidas por unas guirnaldas decorativas acompañadas de los escudos de la Congregación. No fue hasta 2002, y gracias a la referencia aportada por estos cuatro bocetos, cuando se pudo volver a reproducir la decoración original, acercando al Oratorio del Caballero de Gracia a su estado original.

La adquisición se hizo efectiva en diciembre del año pasado, y no ha sido revelado su precio de venta. Los bocetos se suman desde entonces a la principal obra que conservaba el Museo de Historia de Madrid de González Velázquez, un Retrato de Doña María Luisa de Parma datado en 1789. Héctor San José.

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