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El legado de Paul-Louis Weiller, de nuevo a subasta en Christie’s París

Los tesoros del héroe aviador se siguen dispersando. Más de un centenar de piezas procedentes de la legendaria colección del comandante, filántropo y magnate galo se pondrán a la venta los días 15 y 16 de septiembre. Entre las obras destacadas, una sopera que perteneció a Catalina II de Rusia y se ofrece por 1,2 millones de euros, la segunda versión de la célebre ‘Belle Strasbourgeoise’ de Nicolas de Largilliére estimada en 600.000-1.000.000 euros y un par de caprichos de Francesco Guardi que parten de 300.000 euros. 


 La casa de subastas Christie’s quiere iniciar la temporada apostando fuerte. Y ya que no pudo acabar el curso anterior luciendo parte de los tesoros de Paul-Louis Weiller, ha decidido que sea el reclamo de las subastas de este mes. Tras anunciar a bombo y platillo una jornada histórica para el 17 de junio que finalmente no pudo celebrarse, ahora repite esta atractiva oferta: 163 lotes entre pinturas, mobiliario, joyas, artes decorativas y platería que pertenecieron a uno de los mayores coleccionistas franceses del siglo pasado.

También fue un personaje con una historia apasionante. Héroe de la Primera Guerra Mundial y oficial de la Legión de Honor con apenas 25 años, estuvo presente en la firma del Tratado de Versalles. Sin embargo, eso no impidió que el gobierno de Vichi le retirase la ciudadanía tras la ocupación nazi de París. Weiller, en arresto domiciliario debido a su origen judío, huyó entonces a Marruecos y Canadá, hasta que consiguió regresar a su país natal acabada la guerra.

Fue un gigante de la industria aeronáutica, fundador de Air France y gran mecenas del arte (además de coleccionista, contribuyó a la rehabilitación del Palacio de Versalles). Compaginó sus negocios con una vida social muy activa, especialmente entre las familias reales de Europa –se casó con la princesa Alexandra Ghica– y los líderes de la segunda mitad del siglo XX, desde Aristóteles Onassis o Richard Nixon hasta Jean Paul Getty, George Pompidou, Chaplin o Brigitte Bardot. Su hijo, Paul Anik, también emparentó con la realeza, al casarse con Olimpia Torlonia de Borbón.

Tan azarosa vida llevó pareja una labor coleccionista igual de interesante. Primero trató de recomponer la colección de su padre y, más tarde, dedicó grandes esfuerzos a recopilar todo aquello que le interesaba, divertía o deleitaba. “No soy coleccionista, me gustan las cosas bonitas”, dijo en una ocasión.

Ahora Christie’s desea recordar su figura con una subasta titulada Commandant Paul-Louis Weiller, capitaine d’industrie, protecteur des arts, que tendrá lugar en París durante dos días consecutivos de septiembre. François Curiel, presidente de la casa para Europa y colega de Weiller, explica que “esta venta es un hermoso homenaje a este gran hombre, cuya colección refleja el mejor gusto francés que tiene para ofrecer”. No es la primera vez que salen a la venta piezas de la colección de este pionero aviador y amante del arte, pues ya en 2011 el L’hôtel Drouot expuso y ofreció al público 750 lotes procedentes de sus fondos privados.

Entre las obras destacadas en la subasta de Christie’s, La Belle Strasbourgeoise [lote 212] pintada y firmada por Nicolas de Largillière, que sale con una estimación de 600.000-1.000.000 euros. La casa de subastas espera alcanzar el millón de euros con este icono del siglo XVIII francés, de la que existe una segunda versión conservada en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo.

Otro retrato, esta vez de Benjamin Franklin pintado a pastel por Joseph Ducrex [lote 208], se ofrece por 200.000-300.000 euros. Mientras que de Giovanni Boldini podrá adquirirse un óleo sobre lienzo con el rostro de Ella de Wolfe [lote 229], más conocida como Lady Mendl, dueña original del cuadro (estimación de 60.000-80.000 euros).

Dentro de los Old Masters, cabe mencionar un par de caprichos de Francesco Guardi [lote 214] ejecutados hacia 1750, y donde el veneciano hace alarde de sus vedute imaginarias acompañadas de ruinas romanas. Capricho con arco derruido en la laguna y Capricho con obelisco a la entrada de un puerto fortificado se ofrecen juntas por 300.000-500.000 euros.

También destaca una Lucrecia de un seguidor de Lucas Cranach el Viejo; quien pague los 40.000 euros que piden por ella, podrá llevarse a casa una de las iconografías más repetidas en la Escuela alemana del siglo XVI.

Sin embargo, la pieza más cara de la jornada no se encuentra entre las obras pictóricas, sino en el apartado de platería. Es conocido el interés de Weiller por los objetos excepcionales y, en este caso, debemos celebrar la adquisición de una sopera de plata ovalada de Servicio Orloff [lote 228] que Catalina La Grande encargó en 1770 a Jacques-Nicolas Roëttiers.

Esta sopera formaba parte de un servicio originalmente compuesto por más de 2.000 piezas que la emperatriz mandó fabricar para su amante, el conde Grigori Orloff. Se trata de un ejemplar que muestra ya las primera huellas del Neoclasicismo en la platería de finales del siglo XVIII y ahora se ofrece junto con su tapa y un expositor por el nada desdeñable precio de 1,2 millones de euros.

Entre los numerosos muebles y piezas decorativas que podrán verse en sala, debemos mencionar una cómoda real del periodo Luis XVI con sello de Jean-Henri Riesener datada hacia 1783 [lote 206]. La obra, que estuvo en el Castillo de Fontainebleau, está construida con chapa de palisandro y pequeñas piezas de amaranto y acebo, y tiene ornamentación de bronce, además de una tapa de mármol blanco gris veteado. Espera conseguir más de los 200.000 euros de su estimación más alta. Sol G. Moreno

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