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EL INCIERTO FUTURO ESPAÑOL DE LA COLECCIÓN PERSONAL DE CARMEN THYSSEN

Continúan las negociaciones entre el Estado y la baronesa sobre el destino de su colección.

A finales del mes pasado caducaba el acuerdo de cesión gratuita al Estado de los más de 400 cuadros de la colección privada de la baronesa –valorada en unos 800 millones de euros–, muchos de los cuales se exhiben en el Museo Thyssen junto a las obras de su marido. El convenio suscrito con el Ministerio de Educación se ha renovado con más o menos altibajos desde que se firmó en 2002. Coincidiendo con las fechas en que debía prorrogarse, Carmen Cervera ha vuelto a plantear la posibilidad de llevarse las obras fuera de España. Para que esto no suceda, la baronesa exige cambios en algunas condiciones estipuladas en el acuerdo.

Además de la sempiterna pretensión subyacente de compra de la colección por parte del Estado, esta vez el argumento se centra en la mayor movilidad de determinadas obras. En concreto, la baronesa ha puesto como principal condición para la renovación que se le permita disponer anualmente de forma libre de 60 piezas para poder prestarlas o exhibirlas donde ella crea conveniente, tanto dentro como fuera de España; extremo que, hasta ahora, no contempla el acuerdo recientemente expirado. Las negociaciones son complicadas por lo que, de momento, el gobierno ha firmado una prórroga de tres meses con los abogados de Carmen Cervera, durante los cuales se estudiarán y negociarán las nuevas condiciones de cesión de su colección privada. “La colección esta muy valorada, no necesita que salga o que vuelva, simplemente lo que no se puede hacer es que tenga la colección un poquito abandonada”, manifestó esta mañana un poco molesta, durante la presentación de Obras maestras de Budapest, en la que dio a entender que incluso Mata Mua de Gauguin podría ser susceptible de venta.

El asunto no deja de resultar espinoso, porque tras toda esta negociación existen con toda probabilidad importantes implicaciones económicas y fiscales. De hecho, los problemas con Hacienda y de liquidez persiguen a Carmen Cervera y su hijo Borja desde hace tiempo. Ello determinó que la propia baronesa vendiese en una subasta celebrada en Londres en  2013 el cuadro de John Constable La esclusa, una de las joyas de su colección privada por casi 28 millones de euros. Según los términos del acuerdo de cesión, Carmen tiene derecho a vender hasta un 10 por ciento del valor total de la colección, lo cual no impidió que en su momento la venta fuese polémica. Muy recientemente Borja Thyssen sacó a la venta en Christie’s Londres el boceto de Goya que le regaló su padre adoptivo pero que, por cuestiones que aún no han trascendido, fue retirado poco antes de que comenzase la subasta.

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