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El Estado adquiere una ‘Santa Rosa de Lima’ de Pedro de Mena inédita

TEXTO: Víctor M. Puerta Iglesias, director de Peritart, tasaciones de arte.

La propiedad de la obra solicitó el permiso de exportación para venta internacional pero el Ministerio de Cultura la declaró inexportable e instruyó a la Junta de Andalucía a incoar el expediente de declaración de bien de interés cultural (BIC). La Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico aceptó el pago de la oferta de venta irrevocable expedida y se depositará en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.


En este breve artículo quiero compartir el hallazgo por el que suscribe, en Granada, de una excepcional talla de madera policromada de la mano de Pedro de Mena y Medrano (1628–1688), que representa una santa Rosa de Lima. Procedente de una colección particular de un pueblo de la provincia de Granada, ha sido adquirida por el Estado vía derechos de adquisición preferente y será depositada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Se trata de una escultura de bulto redondo de 69 cm. de altura, 30 cm. de ancho y 25 cm. de fondo que representa una iconografía excepcional en la producción artística del maestro granadino. Antes de tratar de la singularidad iconográfica de la obra, quiero hacer una breve mención a los referentes estilísticos y documentales estudiados por Peritart en esta inédita talla.

Tras el estudio realizado encontramos dos referentes evidentes, a los que también aludió la Junta para justificar la declaración de inexportabilidad e incoar la talla como BIC: por un lado, la Santa Teresa de Jesús (parroquia de la Inmaculada Concepción de Alhendín, Granada) presenta unas concomitancias estilísticas muy significativas; por otro lado, la Santa Rosa de Lima del convento dominico de san Pedro Mártir de Lucena es una obra documentada, pero en paradero desconocido, que podría ser la que se presenta en este articulo.

En el caso de la Santa Teresa reseñada, datada en 1655, presenta concomitancias tipológicas y estilísticas evidentes en el trabajo del plegado del hábito y fundamentalmente de la capa aunque, en este caso, recoge la misma el brazo inverso con un trabajo de pliegues, luces y sombras que son muy asimilables a la pieza del presente. El adelgazamiento máterico tan virtuoso para ambas obras es una de las señas de identidad del maestro Mena.

La referencia documental de una Santa Rosa de Lima aportada por García Luque –«Una Santa Rosa de Lima perdida de Pedro de Mena» (García Luque 2012:72-76)–, resulta reveladora en determinados aspectos aunque, en mi modesta opinión, debió de tratarse de una pieza diferente.

Adentrándonos en la singularidad de la iconografía representada –Desposorio místico de Santa Rosa de Lima–, son varios los aspectos a destacar. El primero, es la fecha de creación de la misma, que entiendo debió ejecutarse entre 1671-1678. La datación de obra viene dada tras un exhaustivo estudio de la producción de Pedro de Mena y de su contexto histórico.

La santa Limeña es beatificada en 1668 y canonizada en 1671. Por tanto, no se debe fechar en ningún caso antes de 1668 y en mi modesta opinión tampoco después de pasar la peste bubóbica en 1678. Por tanto, es poco probable que el artífice de dicha talla pudiera tener muchas referencias iconográficas de otras pinturas o esculturas realizadas.

La iconografía tuvo que basarse en los conocimientos del creador sobre la vida y obra de la santa, o bien de las consideraciones que el comitente realizara. Es una iconografía muy interesante que se encuadra perfectamente en el ideario artístico de Pedro de Mena.

En segundo lugar, aunque Mena era quizá el escultor más importante y/o prestigiosos del momento, no se le conocen piezas creadas de santos pertenecientes a la Orden de Predicadores (exceptuando el caso de la Santa Rosa perdida aludida anteriormente). Por tanto, se trata de la primera y única obra conocida de su corpus artístico de estas características que ha llegado a nuestros días.

Y, en tercer lugar, siguiendo el análisis del catalogo razonado de Orueta, así como los últimos hallazgos posteriores realizados, el número de santas de Pedro de Mena es muy reducido respecto del total conocido. Además, todas ellas están en propiedad de la Iglesia a excepción de la extraordinaria Magdalena penitente depositada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Por tanto, es la primera santa femenina adquirida por el Estado, y la única dominica conocida hasta el momento del genial escultor granadino.

La singularidad de la obra no termina en su iconografía ya que hay aspectos técnicos referidos al proceso de creación que resultan absolutamente fascinantes. En la web de Peritart se publicará el estudio completo.

Para concluir el artículo, quiero hacer referencia a la oportunidad que ha supuesto esta compra para el Estado español. Esta imprescindible adquisición ha permitido engrosar la inmejorable colección del Museo Nacional de Escultura. Aunque esta Santa Rosa de Lima ha sido declarada expresamente inexportable, una talla tan exclusiva –me atrevo a decir única–, hubiera sido muy codiciada en el mercado nacional.

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