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Lo global y lo cercano en el Museo de Bilbao


Por segundo año el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta en su sede un curso de verano titulado Glocal. Cuidar del arte hoy, aquí, ahora, que está reuniendo desde ayer lunes a comisarios, directores de Museos, curators y especialistas de diferentes museos españoles e internacionales, con el objetivo de analizar y compartir experiencias en torno al ecosistema de instituciones y agentes que trabajan en centros de arte clásicos y contemporáneos que tienen en cuenta el mundo globalizado pero también prestando atención a lo local, y cómo estas dos características están incidiendo en el modo de comisariar tanto en el arte más actual como en el tono retrospectivo de algunas muestras.  Este curso, como el del año anterior, ha sido posible gracias a la colaboración de la pinacoteca vasca con la Universidad de Deusto y la Fundación Gondra Barandiarán.

Ayer Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, presentó los objetivos del curso antes de dar paso al director artístico de las Serpentine Galleries de Londres, Hans Ulrich Obrist, que abordó cómo el futuro de la tecnología incide en el arte, desde la inteligencia artificial que puede crear nuevas formas expresivas y mencionó la obra digital de James Bridle, la tecnología de pantallas azules de croma y los avatares en 3D de Sondra Perry, así como la obra de arte sentiente de Ian Cheng, BOB (Bag of Beliefs) y alertó del peligro al perder ciertos rasgos propios como consecuencia de la extinción de fenómenos culturales y, que conviene resistir a lo supone de homegeneización por parte de la globalización en la era digital.

El consejero diplomático del Louvre, Alberto Vial, habló de la renovación de un museo con más de 200 años que se ha ido expandiendo primero en el norte de Francia en Lens y posteriormente en Abu Dabi para dar un cierto tipo de respuesta en el siglo XXI, que atienda lo universal y que se abra a nuevas culturas y fomente el orgullo de pertenencia a la comunidad humana. Elena Foster, fundadora y directora general de Ivorypress, subrayó el objetivo con el que nació en Londres en 1996 su proyecto de unir arte y libros, como respuesta radical contra el olvido en ese intento de salvaguardar la memoria colectiva al establecer diálogos entre el espacio y el objeto expuesto, editado y publicado. Y de ese modo construir una identidad colectiva que integre históricamente el arte y los libros.

El director general del Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, esbozó cómo una alianza entre las instituciones vascas y la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York, se ha convertido 22 años después de su apertura en una entidad museística de referencia mundial, tanto por su progresiva forma de coleccionar como por una programación artística atractiva y una didáctica propuesta educativa que está atrayendo a nuevos públicos al arte de ayer y de hoy, teniendo muy en cuenta lo universal con lo local.

En otra línea, la directora de Artium, Beatriz Herráez, destacó la capacidad de los nuevos centros de arte contemporáneo para activar nuevas narrativas, que atienden a otras voces y otros ámbitos, y cómo el centro que dirige se aproxima a las diferentes geografías que definen a Artium, y a su vez estar atentos a los debates del entorno internacional hasta ser en ocasiones intermediador con los agentes y públicos que van construyendo el ámbito más inmediato de la institución.

Hoy el curso lo ha iniciado María López-Fanjul, conservadora del Museo Bode de Berlín, que en su ponencia El arte de volver a mirar: Berlín y el museo del siglo XXI, que se hizo y nos hizo preguntas: ¿Cómo modernizar la mirada del público? ¿Cómo llegar a una audiencia cada vez más diversa?, y afirmó que los proyectos que están llevando a cabo la  Gemäldegalerie y el Bode-Museum, con especial atención al arte español, están vertebrando una nueva estrategia que permita la integración de esos museos berlineses en la sociedad multicultural del siglo actual.

Mientras Dolores Jiménez Blanco, profesora titular de Historia del Arte de la Complutense de Madrid, reflexionó y compartió con el auditorio sobre el modo de contar el arte español y qué nos diferencia de lo que se hace o hizo en otros lugares y precisó como está trabajando el grupo de trabajo formado en el Departamento de Historia del Arte de la UCM para reformar el concepto del Máster de Estudios Avanzados de Historia del Arte Español, que muy probablemente servirá para analizar cómo podremos ocuparnos de lo local a través de conceptos universales.

La siguiente ponencia la han protagonizado Nuria Enguita, directora de Bombas Gens Centre d’Art de Valencia, con Carlos Urroz, director de Thyssen Bornemisza Art Contemporary (TBA21), que han dialogado sobre los modos de entender el comisariado en contextos globales para acercarlo a públicos locales; los diferentes tipos de coleccionismo, desde lo autobiográfico a una preocupación temática como el mediomabiente y también cómo los nuevos comisarios que se acercan a una colección en la que no han participado pueden llegar a ofrecer una visión distinta y enriquecedora tanto para el público como para los propios coleccionistas.

La jornada de hoy la han cerrado Javier Pantoja,  jefe del Área de Desarrollo Digital del Museo del Prado,  y Javier Novo, jefe de Colecciones del Museo de Bellas Artes de Bilbao. El primero cree que quizá habría que preguntarse si se deben hacer exposiciones como las del siglo XX con las redes sociales, las tablets y los buscadores tan potentes , y si ante tanta incertidumbre, parece necesario retomar una nueva era de la crítica como nuevo punto de anclaje pero… ¿cómo aportar algo de luz entre las tinieblas a unos ojos cegados por el brillo azul de la pantalla?. Mientras Javier Novo, comisario de la exposición Zuloaga 1870-1945 actualmente expuesta en el Museo de Bilbao, esbozó que se ha combinado unos procedimientos clásicos de estudio del pintor con recursos tecnológicos y expositivos de la era digital, lo que revela la utilidad de aprovechar lo mejor de ambos métodos.

Mañana, el escritor Kirmen Uribe, comisario de la muestra ABC, que ha sido una experiencia singular de cómo leer el arte desde la mirada literaria. Uribe consiguió un transgresor abecedario artístico en el que las obras se ordenaban no cronológicamente o teniendo en cuenta las escuelas artísticas, sino por su afinidad temática, cromática o de concepto, mezclando así tradiciones, épocas y autores.

Peio Aguirre, crítico de arte y comisario de exposiciones, entre otras del actual Pabellón de España en la Bienal de Venecia, que tiene a Itziar Okariz y Sergio Prego como artistas seleccionados y en cuya obra presente en la Serenissima se mezclan performance, sonido, imagen, escultura y arquitectura, muy en línea con la era visual en la que vivimos.

El colofón a estas tres jornadas será un diálogo entre Carmen Giménez, curator del siglo XX del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, y Miguel Zugaza, que repasará la trayectoria de una de las comisarias españolas de arte moderno y contemporáneo de mayor proyección internacional, que en las últimas cuatro décadas ha dejado hitos tan relevabtes como la puesta en marcha del Centro Nacional de Exposiciones de principios de los años 80, que organizó muestras de excelencia tanto en España como en Europa, y el embrión de lo que después sería el Centro de Arte Reina Sofía, así como su labor intensa como conservadora en el Guggenheim de Nueva York y su activa participación en la creación de la sede bilbaína, junto a su proactividad en la difusión de los grandes artistas del siglo XX: Picasso, Calder, James Turrel, Richard Serra o Cy Twombly, sin dejar de mencionar el diálogo que Giacometti mantiene con los grandes maestros españoles, que todavía se puede ver hasta el 7 de julio en el Museo del Prado, en una línea de conectar pasado y presente en el Arte.

 

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