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Centre Pompidou nuit. Copyright Centre Pompidou.Photo:Ph-Migeat

CUATRO DÉCADAS DE UN CENTRO DIFERENTE: EL POMPIDOU DE PARÍS

El próximo 31 de enero se cumplirán 40 años desde se inaugurara el Centro Pompidou, impulsado por el presidente de la República francesa Georges Pompidou, que no llegó a verlo en funcionamiento porque falleció antes de que concluyera el edificio, proyecto de dos de los grandes arquitectos de museos: Renzo Piano y Richard Rogers. Su nacimiento y las cuatro décadas de historia de este Centro, ubicado en el antiguo mercado de Les Halles, han hecho del mismo un concepto diferente de un espacio museísitico multidisciplinar, donde no sólo se organizan exposiciones de artes plásticas y fotografía, sino que también alberga un centro de investigación musical, el IRCAM; una gran biblioteca, y posee una de las mejores colecciones de arte moderno del mundo, equiparable al MoMA de Nueva York y a la Tate Gallery de Londres, entre otros.

Millones de personas acuden cada año a visitar el Centro Georges Pompidou o Beaubourg, al estar tan abierto a la sociedad contemporánea, y no en vano en 2016 atrajo a más de 3,3 millones de visitantes, con un crecimiento de casi el 10% respecto al año anterior, que contrasta con la disminución del 15 % que tuvo el Museo del Louvre en el mismo período.

El equipo actual del Centro Pompidou, presidido por Serge Lasvignes, inspirándose en la fértil trayectoria que ha tenido el museo en estos ocho lustros de historia y conscientes de la madurez alcanzada, va a organizar durante todo este año y los primeros meses de 2018 más de 300 exposiciones y festivales de varias disciplinas. Al igual que cuando sus antiguos gestores dejaron más de la mitad de la plaza en la que se ubica ahora para proyectar el museo a la ciudad de París, ahora los actuales quieren dar un paso más para llevar todo ese variado mosaico de actividades culturales por 40 ciudades, casi todas francesas, pero también a lugares como Málaga y Abu Dabi, en una clara apuesta por la descentralización cultural, el fomento del debate intelectual y seguir tendiendo puentes entre la ciencia y el arte, también el emergente.

A lo largo de estos años en esta factoría se han organizado exposiciones muy importantes dedicadas a Dalí, en dos ocasiones, con casi 850.000 personas la primera y otra con 790.000;  a Henri Matisse, con más de 730.000 personas; a Kandinsky, que atrajo a más de 700.000 personas; y más recientemente las de Koons, Bonnard o Munch, por citar algunas de las de mayor éxito de público.. En su fondo artístico destacan artistas de la talla de Picasso, Miró, Brancusi, Modigliani, Léger, Matisse, Bacon, Dubuffet, Rothko, Kandinsky -del que poseen uno de los mejores fondos del mundo del artista de origen ruso-, entre un total de 120.000 obras de arte contemporáneo que forman parte de las colecciones permanentes del museo.

El programa de exposiciones previsto para la conmemoración va a oscilar entre las nuevas revisiones de maestros contemporáneos como David Hockney (Bradford, Reino Unido, 1937) , al que se dedicará una retrospectiva; otra al escultor francés César (1921-1998) que acercará aún más su obra al gran público.

También una dedicada a André Derain (1880-1954), pintor, escultor, ilustrador y escenógrafo que estuvo muy vinculado al nacimiento del fauvismo y que, poco a poco, está siendo cada vez más valorado por los aficionados al arte, tras superar los prejuicios del canon vanguardista de sus contemporáneos;  de René Magritte con su Traición de las imágenes o la de Cy Tombly (1928-2011), inaugurada en noviembre y que se podrá contemplar hasta el 24 de abril, y que centra su foco en uno de los mejores alquimistas del color y la caligrafía en libertad en la segunda mitad del siglo XX.

Y junto a estas muestras cabría destacar la apuesta por una disciplina artística que siempre ha caracterizado al Pompidou: la fotografía. Desde la mirada humanista de Walker Evans (1903-1975), uno de los grandes de la fotografía norteamericana con sus magníficos trabajos sobre el universo devastado que dejó la gran depresión norteamericana de 1929, junto a esa habilidad para extraer belleza de objetos cotidianos y banales; al pulso magistral para captar geografías humanas de Josef Koudelka( 1938), de origen checo y nacionalizado francés, que aunque se le recuerda por las instantáneas de la primavera de Praga y el enfrentamiento entre el pueblo checo y los tanques soviéticos, ha sabido captar experiencias visuales de los márgenes de la sociedad.

Esa honda preocupación por los más necesitados se verá en la muestra La fábrica de los exiliados. También se exhibirán los grafitti de Brassaï (1899-1984), seudónimo de un fotógrafo húngaro llamado Gyula Halász, que desarrolló casi toda su carrera en París. En la exposición se mostrarán la serie de instantáneas que Brassaï tomó en las calles de París cuando se dio cuenta de la dimensión de una nueva forma artística: los grafittiJulián H. Miranda

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