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Crónica de la agitación y el exceso de La Movida

Foto Colectania reúne en una ambiciosa exposición la obra de cuatro fotógrafos clave de este movimiento y ofrece una aproximación a ese momento histórico desde la perspectiva de la fotografía, a través del objetivo de Miguel Trillo, Alberto García-Alix, Ouka Leele y Pablo Pérez-Mínguez.  


La Movida está considerada una de las épocas más singulares y espontáneas de la cultura contemporánea española. Nació en la década de los ochenta, en un momento en que la sociedad comenzaba a abrirse al mundo –tras décadas de dictadura franquista–, hambrienta de libertad y modernidad. Se produjo entonces una explosión creativa en todas las artes, desde la música o el cine, a la pintura, el diseño o la fotografía.

Esta última disciplina resultó fundamental para inmortalizar a los excéntricos personajes de La Movida y «su magia de la sorpresa», como la calificó Pablo Pérez-Mínguez. Precisamente él es uno de los cuatro autores que pueden verse en la muestra organizada por la Fundación Foto Colectania, en colaboración con la Fundación Banco Sabadell.

La Movida. Crónica de una agitación. 1978-1988 está comisariada por Antoine de Beaupré, Pepe Font de Mora e Irene de Mendoza, y muestra cerca de una veintena de instantáneas procedentes de la colección particular de Adolfo Autric y de los propios artistas (o sus herederos).

Esta muestra recala ahora en Barcelona, tras su paso por el festival Les Rencontres d’ Arles, uno de los más importantes de Europa, que este verano celebró su 50 aniversario (precisamente la obra elegida para el cartel en esta ocasión fue una imagen de Leele). La  idea es que gire por varios países, aunque de momento no hay ninguna otra sede confirmada.

El recorrido ofrece una multifacética mirada al movimiento underground de los excesos y la agitación, donde se recuperan extraordinarias fotografías de cuatro de sus protagonistas. Imágenes que forman parte del imaginario colectivo de La Movida, como las copias de época de García-Alix, los originales frescos y coloreados de Ouka Leele, o los cibachromes de Pérez-Mínguez y Miguel Trillo.

La muestra se completa además con una selección de vinilos, fanzines y carteles, así como una proyección de actuaciones musicales, con los que termina de dibujarse el perfil de una de las épocas más liberales, rompedoras y provocadoras de nuestra cultura urbana.

La Movida. Crónica de una agitación, 1978-1988 puede visitarse hasta el 16 de febrero de 2020.

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