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Canaletto inédito y reunido en el Palacio Braschi

Más de medio centenar de obras del pintor veneciano se exhiben en Roma, para conmemorar los 250 años de su muerte. Un total de 42 pinturas, nueve dibujos y 16 libros además de documentos ilustran la producción de uno de los más celebres vedutistas italianos. En esta ocasión, y por primera vez, se muestra completa una tela partida en dos mitades desde hace dos siglos. 


La obra de Giovanni Antonio Canal (1697-1768), más conocido como Canaletto, está inevitablemente unido a su Venecia natal. Sus vistas del Puente Rialto, el Palacio del Dux o la Plaza de San Marcos permanecen en la retina de todos como legado indiscutible del artista, que tuvo una cohorte de seguidores.

Tal vez por eso, sorprende que sea una escena de Londres la que acapare mayor atención en Canaletto 1697-1768, la muestra con la que Roma rinde homenaje al pintor veneciano. Lo cierto es que resulta una novedad casi absoluta el poder contemplar Chelsea College, una pintura que fue dividida en dos mitades poco después de su creación, en 1751, y que no se ha visto prácticamente nunca completa.

Al parecer, fue el propio artista quien tomó la decisión de mutilar la tela y dispersarla, para sacar así un mejor rendimiento a su trabajo. Porque Canaletto siempre tuvo una visión comercial de su obra, especialmente cuando comprobó el entusiasmo de la aristocracia británica por sus paisajes.

Las instituciones que actualmente conservan cada preciado pedazo de lienzo son el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana –que rara vez cede sus tesoros– y el Blickling Hall, perteneciente al National Trust de Londres. Ambas mitades se han reunido excepcional y felizmente en el Palacio Braschi.

La ocasión lo merecía. Se trataba de conmemorar el 250 aniversario de la muerte del paisajista veneciano. Por eso, las instituciones romanas lideradas por la Sovrintendenza Capitolina han organizado una exposición inédita en Italia que reúnen 42 pinturas, una decena de dibujos y varios libros así como documentos.

Una vez superado el hecho de que una vista de Londres destaque por encima de sus omnipresentes escenas de los canales venecianos, solo cabe disfrutar del Canaletto más conocido e icónico. Sus célebres vedute, sus ensoñaciones arquitectónicas, sus escenas cargadas de luz, etc.

El recorrido se organiza en torno a ocho secciones, que repasan la vida y obra del genial pintor, desde sus inicios en el teatro, hasta sus caprichos arquitectónicos, la mayoría de ellos imaginados más que pintados. Su estancia en Roma, su periodo de esplendor en la ciudad que le vio nacer, su paso por Londres –residió en Inglaterra entre 1746 y 1755– y su posterior regreso a Venecia.

Canaletto aprendió mucho antes que Warhol a seriar sus obras. Bajo el mismo patrón realizó decenas de composiciones semejantes en cuanto a forma y contenido. Sus telas son como postales de la época que representan de manera idealizada los diversos escenarios de la Venecia del Settecento, destino obligado para todo joven de buena familia que se embarcase en el Gran Tour. Desde su obrador –que contó con colaboradores como su sobrino Bernardo Belloto– revolucionó las Vedute, un género considerado menor hasta ese momento.

Entre las obras presentes en la muestra, destaca El Bucintoro en el Muelle en el Día de la Ascensión del Museo Pushkin. También merecen especial mención sendas versiones de El Gran Canal desde el Puente Rialto y con Santa María de la Caridad, que se muestran por vez primera junto al manuscrito de la Biblioteca Estatal de Luca. Gracias a sus páginas se pueden conocer los detalles y las circunstancias de este encargo.

Abierta hasta el 19 de agosto. Sol G. Moreno

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