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Billetes norteamericanos y monedas, estrellas de las subastas de otoño


Las subastas de las últimas semanas están arrojando unos resultados espectaculares con piezas tan relevantes como un excepcional billete de 1.000 dólares de 1890 que el martillo adjudicó en más de 2 millones de dólares; una moneda de 20 dólares de 1891 que alcanzó los 192.000 dólares; una colección de moneda iraní que se vendió en 1,9 millones de francos suizos; un rarísimo ducado del siglo XIV de los cruzados que llegó a 140.000 francos suizos; y un doble sestercio de Trajano Decio rematado en 133.000 francos suizos, entre otros ejemplares deseados por los coleccionistas.

Sincona celebró unas intensas jornadas de cinco días de duración. La primera parte eran lotes de monedas y medallas rusas de los que 9 se vendieron en 40.000 o más francos suizos (chf). Hubo un gran porcentaje de ventas y docenas de lotes en cinco dígitos o más. El protagonista fue un 10 rublos de 1836 en magnífica calidad y de enorme rareza que se adjudicó en 170.000 chf de martillo. A continuación se presentó y subastó en un solo lote una rara y completa colección de monedas de Irán (364 monedas en total). El precio de salida era de 1.500.000 chf. La peculiar formula consiguió el éxito que pretendía, notoriedad y un magnífico resultado de 1.9 M chf. Pero todavía quedaban miles de lotes por vender. Con la excusa de la celebración de la subasta 50 remataban monedas antiguas y modernas, donde casi dos docenas de lotes se remataron en 40.000 chf o más, incluyendo dos lotes en seis dígitos. Los 50 dólares de 1851 no se vendieron, reservándose el protagonismo un rarísimo ducado del siglo XIV de los cruzados (orden de los caballeros de San Juan) que tenía una salida de 100.000 chf y finalmente se remató en 140.000 chf.

La siguiente cita nos trasladaba a la convención anual de Baltimore, en Estados Unidos, donde Stacks Bowers and Ponterio remataría 1500 lotes de moneda norteamericana y más de 220 lotes de billetes norteamericanos. Del apartado de monedas más destacadas por su rareza y escasez, más del 90% se vendió. 16 lotes de este apartado (de 220 lotes) se vendieron en más de 40.000 dólares. La estrella fue el 20 dólares de 1891 de presentación, acuñación proof, que superó la estimación de 160.000 dólares, alcanzando los 192.000. El dólar Morgan de 1892-S se remató en 48.000 dólares y el raro cuarto de dólar de 1796 en oro que estaba algo reparado, 56.400 dólares. Pero no podemos olvidar el apartado de los billetes con unos resultados espectaculares. Había unos excepcionales 1.000 dólares de 1890 (un Treasury Note) de los que solo se conocen dos ejemplares. Su precio de salida eran 750.000 y el remate superó los dos millones de dólares. 9 lotes se vendieron en seis dígitos, 11 de ellos -además del mencionado- en más de 200.000 dólares. Unos días espectaculares en Baltimore.

A Suiza nos llevaba la siguiente subasta de moneda antigua de la firma Nomos. Casi todo vendido de nuevo, y más de una docena de lotes por encima de 30.000 francos suizos (chf), aunque varios por debajo de las estimaciones. La protagonista fue una estátera de los reyes de Lidia, de Kroisos, que casi dobla su salida, y se remató en 130.000 chf. El raro ejemplar de dos dracmas de Segesta se remató en 7.500 chf, es decir por debajo de la estimación de 8.500. La estátera de Gortyna se remató en 50.000, un 10% por debajo de la estimación. El tetradracma de Dionisios I de Siracusa que tenía una estimación de 37.500 chf, se fue hasta los 50.000. Algún Alejandro se remató entre los 600 y los 800, pero enseguida oscilan entre los 1.500 y 2.000 si destacan un poco su calidad y belleza. La bella y rarísima estátera de electrón de Cyzikos de gran módulo que se estimaba en 125.000 chf no encontró comprador. Del apartado de Roma destacábamos un doble sestercio de Trajano Decio que finalmente se remató en 133.000 chf; un áureo bellísimo de Lucio que se adjudicó en 24.000 chf, por debajo de la estimación de 30.000 chf. Sin embargo sí fue un buen remate el áureo de Tito que salía en 26.000 y se fue hasta los 38.000 chf.

Pegada a este remate, los colegas vecinos Leu Numismatik presentaban otro buen conjunto de moneda griega, Roma e Imperio Bizantino. Todos los lotes encontraron comprador. Y trece ellos en cinco dígitos. Destacábamos un cistóforo de Augusto con una estimación de 2.000 chf que se fue hasta los 6.500 chf. El denario de Augusto que mencionábamos (estimado en 5.000 chf) finalmente se remató en 7.000. El raro denario del usurpador Clodio Macer dobló la salida y superó ampliamente los 20.000 chf estimados, para detenerse en 30.000. El áureo de Caracalla con Septimio Severo y Julia Domna en reverso a modo de Helios y Luna se fue hasta los 43.000 chf (estimado en 25.000). Varios sólidos bizantinos se adjudicaron entre los 500 y 900, pero los más bonitos superaron con creces los 1.000 chf.

Girando la vista a Italia, Varesi presentaba un buen grupo de moneda italiana de oro. Las 5 doppias de 1692 se adjudicaron en 36.000 euros (salida de 25.000). Las raras y bonitas 20 liras de Vitorio Emanuel III, años 1927 y 1937, se adjudicaron en 7.500 y 8.500 euros respectivamente, es decir sin incrementarse mucho más allá de la salida.

Poniendo la mirada en el mercado español, cabría mencionar los remates de Martí Hervera, Cayón Subastas y Áureo&Calicó. Sin duda ha sido el mes de los billetes españoles ya que en las tres subastas hubo excepcionales lotes que naturalmente atrajeron gran interés y por ello arrojaron estupendos resultados. En Martí Hervera se presentaba una colección de la peseta muy completa. Los 20 céntimos de 1869 no encontraron comprador, y las 5 pesetas de 1869 sí, adjudicándose en 18.125 euros. Las rarísimas 25 pesetas de 1881 de Alfonso XII sin barba que tenían una salida de 45.000 euros se vendieron en 46.000. También habría que destacar la adjudicación del sólido de Procopio que logró encontrar comprador en el precio de salida, 20.000 euros. En el apartado de billetes las 25 pesetas de 1904, las 100 pesetas de 1908 y las 100 pesetas de 1938, se adjudicaron los tres en sus salidas respectivas 13.000 los dos primeros y 19.000 el último.

En Cayón Subastas hubo también un remate especializado de billetes. Dentro del apartado de clásicos -del siglo XIX y principios del XX- mencionar: el 50 pesetas de 1878 que se adjudicó en 10.000 euros (salida 7.000); los 500 y 1.000 pesetas de 1884 (Mendizábal) con salidas de 7.500 y 10.000, se adjudicaron en 19.250 y 18.250 euros; el 500 pesetas de 1886 (Goya) -que salía en 7.500- se remató en 11.200 euros. Dentro del Estado Español, las raras 10 pesetas de 1936 con el número 9, que salía en 3.500, se adjudicó en 4.500 euros; el número 7 de las 100 pesetas de 1953 se adjudicó en 900 euros; las 10 pesetas de 1936 de Andorra que salía en 2.500 euros, se fue hasta los 3.400.

Y por ultimo la subasta de la colección de billetes españoles de Áureo&Calicó, con un completo repertorio de los ejemplares del Banco de España, incluyendo ejemplares de los bancos privados y emisiones anteriores al monopolio. Aunque algunos lotes no encontraron comprador, en general hubo buenas ventas, sobre todo en los numerosos ejemplares raros y escasos. Sin duda hay que destacar el único ejemplar conocido de las 500 pesetas de 1874 (Goya) que salía en 10.000 euros y se fue hasta los 70.000. Las rarísimas 1.000 pesetas de 1875 que salían 16.000, se fueron hasta los 48.000 euros. También resalta la venta de la serie de pruebas con la efigie de Franco (5 lotes que salían en 25.000 euros cada uno) que encontraron comprador en el precio de salida. No lo hicieron dos lotes importantes; un 5.000 pesetas (Fortuny) de 1938, prueba previa a ser especimen (es decir, incompleto de algún dato) que salía en 25.000 euros, y tampoco un libro a modo de muestrario de los billetes (24 ejemplares, varios inutilizados) del Banco Español de la Habana que salía en 110.000 euros.

Ha sido un buen mes para el coleccionismo notafílico. Hacía tiempo que no salían tantos ejemplares raros al mercado, y aunque aún está recuperándose de los mejores años vividos a mediados de la década anterior, sin duda ha sido sobresaliente la respuesta de los coleccionistas. Muchos de ellos han conseguido incluir en sus colecciones ejemplares tan deseados. Juan Cayón

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