El Museo de Bilbao e Iberdrola ponen en marcha la nueva edición de ‘Arte para tocar’

El Museo de Bilbao e Iberdrola ponen en marcha la nueva edición de ‘Arte para tocar’

Se ha presentado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao la nueva edición del programa de accesibilidad visual Arte para Tocar, que arrancó en 2012 por impulso de Iberdrola y del museo, y que ahora centra su mirada en un óleo del pintor Luis Meléndez (Nápoles, 1716-Madrid, 1780), Bodegón con plato de cerezas, albaricoques y jarra, c.1773, que pertenece a la colección del museo vizcaíno gracias al legado de Laureano de Jado. Meléndez destaca por su magistral representación de las cualidades táctiles de los objetos. La muestra itinerará por Vizcaya desde enero a junio.

Arte para Tocar se puso en marcha gracias a la iniciativa de Iberdrola y del Museo de Bellas Artes de Bilbao, con el objetivo de integrar la experiencia táctil en la práctica museística a personas con discapacidad visual, mediante la reproducción en relieve de obras de arte. En el acto de ayer, con motivo de la presentación del Bodegón con plato de cereza, albaricoques y jarra, pintado por Meléndez hacia 1773, asistieron Jaime Alfonsín, director de la Fundación Iberdrola; Miguel Zugaza y Mª. Victoria Antoñanzas, director y jefa del Departamento de Educación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, respectivamente; Ana Inda, directora del Centro de Recursos para la Inclusión educativo del alumnado con discapacidad visual IBT-CRI de Vizcaya; y Ander Soriano, director general de Estudios Durero.

En las ediciones precedentes han participado 16.395 personas y 82 centros de Educación Primaria y Secundaria de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. Y este ejemplo ha inspirado que otras instituciones tan prestigiosas como el Prado, Thyssen-Bornemisza o el Pushkin de Moscú también han incorporado esta iniciativa en sus actividades educativas.

De izquierda a derecha: Jaime Alfonsín, presidente de la Fundación Iberdrola y María Victoria Antoñanzas, jefa del Departamento de Educación del Museo de Bellas Artes de Bilbao delante de la obra de Luis Meléndez que ha inspirado la nueva edición del 'Arte para Tocar"
Luis Meléndez. Bodegón con plato de cerezas, albaricoques y jarro, c.1773. Óleo sobre lienzo, 49 x 36,8 cm. Museo de Bellas Artes de Bilbao. Legado de Laureano de Jado en 1927.

A partir de este programa pionero del museo de Bilbao, otras instituciones culturales de primer nivel como el Museo del Prado o el Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid, así como el Museo Pushkin de Moscú, han incorporado esta iniciativa en sus actividades educativas. En años anteriores se han producido diferentes paneles que han tenido como protagonistas a las siguientes obras:  El arca de Noé (último tercio del siglo XIII);  La Anunciación de El Greco; San Sebastián curado por las santas mujeres de José de Ribera; Lot y sus hijas de Orazio Gentileschi; Mujer sentada con un niño en brazos de  Mary Cassatt; La Aldeanita del clavel rojo de Adolfo Guiard;  Eva de Nemesio Mogrobejo; )de María Blanchard; Lying Figure in Mirror (Figura tumbada en espejo) de Francis Bacon; y Pal-Ket de Victor Vasarely.

El de este año está dedicado a Bodegón con plato de cerezas, albaricoques y jarro (c. 1773), pintado por Luis Meléndez (Nápoles, Italia, 1716-Madrid, 1780). Es una composición muy significativa en su trayectoria como maestro de la naturaleza muerta en el siglo XVIII. Meléndez supo representar objetos cotidianos, dotándolos de monumentalidad y por una intención de captar los detalles y texturas de los mismos, ya fueran frutas, cacharros, pan, hortalizas, etcétera, con los que compone infinitas variaciones.

Arte para Tocar se basa en una tecnología desarrollada por la empresa vizcaína Estudios Durero que permite dotar de relieve a imágenes digitales de obras de arte. El proceso parte de una fotografía en alta resolución de la que se seleccionan las partes más significativas de la composición para guiar las manos de la persona con discapacidad visual. Tras la definición de volúmenes y texturas, estos se imprimen con una tinta especial y un procedimiento químico da volumen a elementos originalmente planos. Sobre esta superficie se imprime la imagen a escala y en un tamaño apropiado para su exploración táctil.