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3,2 millones de euros y récord para Tintín

Un original de un diseño rechazado para la portada de El Loto Azul, la quinta historieta del reportero, se convierte en la obra perteneciente a un cómic más cara de la historia. Artcurial adjudicó esta ilustración de Hergé por 3,2 millones de euros y superó por casi un millón a su siguiente mejor resultado, la portada de La estrella misteriosa, vendida en 2015 por 2,5 millones de euros.


El 14 de enero la casa de subastas Artcurial sacó a la venta una ilustración obra de Georges Remi, más conocido como Hergé, para la portada de El Loto Azul, la quinta entrega de las aventuras del reportero Tintín. Las estimaciones se situaron de los 2,2 a 2,8 millones de euros, pero una prolongada lucha de pujas telefónica hizo que el martillo descendiese en 3,2 millones. Esta cifra la convierte en la obra dentro el sector del cómic más cara de la historia, pero no es la primera vez que una portada de una historieta de Tintín alcanza estas cotas. El año pasado, la de Tintín en el país de los soviets se adjudicó por 1,1 millones de euros, y cinco años atrás la portada de La estrella misteriosa fijó el anterior récord en 2,5 millones de euros.

La portada de El Loto Azul es una prueba del diseño que fue desestimada por el editor Louis Casterman debido al elevado coste que hubiese supuesto esta ilustración a cuatro colores en 1936. El diseño final fue una versión simplificada de este, que Hergé regaló al hijo de Casterman y que este conservó en un cajón de su escritorio (se pueden observar las marcas del plegado en la pieza). Han sido, precisamente, sus herederos los que han puesto a la venta la pieza, no sin cierta polémica.

Desde Moulinsart, la fundación que gestiona el legado de Hergé, se ha criticado duramente esta transacción. Nick Rodwell, quien dirige la institución, declaró a Le Monde hace un año que no confiaba en la historia de la procedencia de la pieza, y que su lugar estaba en el Museo Hergé, ya que se trata de una pieza muy relevante del legado cultural belga.

Este resultado puede representar uno de los últimos pasos hacia la total aceptación de prácticas y disciplinas tradicionalmente periféricas en la historia del arte. Desde la irrupción del arte pop se ha puesto en tela de juicio las divisiones antinaturales que desde la intelectualidad y la crítica se han impuesto al mundo del arte. El récord de Tintín, su resurgimiento –aún considerando que siempre ha sido objeto de codicia por parte de los coleccionistas y entusiastas– puede ponerse en relación con la cada vez más permeable barrera que separa los géneros artísticos.

Solo en este clima transitorio se pueden explicar fenómenos como el increíble impulso que ha recibido la pintura pop de Yoshitomo Nara, que ha quintuplicado sus ya millonarios resultados hasta los 25 millones de dólares, o la legitimación del ilustrador catalán Joan Cornellà al que Sotheby’s dedicó una exposición orientada a la venta a finales del año pasado. Héctor San José.

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