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El Museo Bellas Artes de Bilbao se tiñe de pintura con Baquedano, Sorolla y Ameztoy

El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha presentado la programación de su nueva temporada de otoño 2019 y viene cargada de pintura. Entre las exposiciones previstas, cabe destacar la obra pictórica de la navarra Isabel Baquedano, pequeños óleos de Sorolla y una retrospectiva del autor donostiarra Vicente Ameztoy. Además, las nuevas tecnologías estarán representadas gracias a la instalación audiovisual de Víctor Erice.

La temporada comienza de la mano de Baquedano. De la belleza y lo sagrado (30 octubre – 26 enero) tiene como protagonista a esta autora dada a conocer en los 60, época en la que trabajó con una orientación figurativa realista y sin perder de vista el arte pop,  además del trasfondo social. Después lo simbólico, los paisajes urbanos y la realidad cotidiana dieron paso a temas procedentes de la historia del arte o del mundo clásico. Fue una artista poco conocida para el gran público, pero con un buen reconocimiento crítico temprano.

Baquedano desdeñó su propia destreza crítica, y trató de llevar la pintura al límite, enfrentó al espectador al enigma de los asuntos que se encuentran más allá de lo visible. Su obra es de apariencia humilde, muy depurada de recursos estilísticos y expresivos desde la década de los 90. Como pintora, la temática de sus obras incluye escenas cotidianas, bodegones, asuntos tomados de la tradición clásica, temas del Antiguo y Nuevo Testamento e imágenes del mundo del circo.

De la belleza y lo sagrado está comisariada por Ángel Bados, escultor de profesión y amigo de la artista. La muestra reúne cerca de 250 pinturas y dibujos que, agrupados por series, ofrecen al espectador un amplio recorrido por la trayectoria profesional y vital de la artista.

El mes de noviembre trae consigo una propuesta audiovisual: Piedra y Cielo. Víctor Erice (a partir del 13 de noviembre) que toma como motivo el monumento dedicado al músico Aita Donostia hecho por Jorge Oteiza y Luis Vallet de Montano. Dicha obra es un memorial realizada en 1959 que consta de una estela funeraria creada por escultor y de una capilla levantada por arquitecto.

El propio Erice describe su trabajo del siguiente modo: «Situadas ambas frente a la cámara, han sido sometidas a un proceso de cinematización donde la luz, el sonido y el tiempo desempeñan un papel esencial. La visión diurna establece un contraste con la luz nocturna. La primera ofrece unas imágenes donde la naturaleza convive con la historia; la segunda intenta captar la dimensión metafísica del escenario, iluminado por la luna, presidido por el fulgor de las estrellas. Es decir los elementos propios de lo que Jorge Oteiza identificó como ‘Cultura del cielo’. El cielo fue para él su propósito esencial. Lo evocó en Agiña con toda su inmensidad, en la piedra. De ahí el título de esta instalación».

La  instalación, que consta de dos proyecciones de grandes dimensiones, forma parte del programa de videoarte y creación audiovisual promovido por el museo. Además, se ha desarrollado de manera conjunta con la Fundación BBVA.

En este mismo mes de noviembre también estará disponible la muestra Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato (20 de noviembre – 23 de febrero), que se organiza en colaboración con el Museo Sorolla de Madrid.  El artista nombraba las obras de este formato como «apuntes», «manchas» o «notas de color». La exposición se compone de 186 óleos sobre tabla o cartón de pequeño formato y una vitrina con utensilios de pintura (paleta, cajitas, pocillos para aguarrás…).

Este tamaño del soporte fue muy utilizado por los grandes artistas del siglo XIX, ya que permitía recoger con rapidez ideas o impresiones de cosas vistas u obras independientes que iban más allá de un simple boceto. El pintor valenciano hizo uso de ellas para ensayar sus composiciones. Aunque en un principio eran consideradas obras íntimas y bocetos inacabados del pintor, pronto se apreció en ellas su libertad creativa y empezaron a exponerse y a cotizarse como muestras de lo más personal y original del artista.

Para terminar, el museo exhibirá la obra de Vicente Ameztoy. Su Retrospectiva (12 febrero – 17 mayo) podrá verse en Bilbao tras su paso por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La muestra abarca toda la trayectoria del artista y recopila, sobre todo, sus obras más significativas de las décadas de los 70 y los 80. Ameztoy apostó por una figuración que transformó el arte vasco en los 70 y que fue acompañada de un interés por la subjetividad, el misterio y la ironía. La presencia de lo insólito e lo inquietante fueron una constante en toda su producción, en la que destaca su capacidad para convertir perturbadores elementos cotidianos, como el paisaje.

Junto a las alusiones a la cultura y a la historia contemporánea del País Vasco, este utilizó en su pintura referentes a la pintura prerrafaelita, al quattrocento italiano o al surrealismo de Magritte. Todos los estilos anteriores los adaptó a sus propios intereses como la ecología, la fotografía o el cine. Los comisarios encargados de la exposición son Javier Viar –director del museo– y Miriam Alzuri. J.M. Escudero 

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