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Una obra repintada de Vermeer recupera su aspecto original

Las labores de restauración y análisis de ‘Muchacha leyendo una carta junto a la ventana’ en la Gemäldegalerie de Dresde han revelado detalles inéditos, como la presencia de una imagen de Cupido sobre la pared que no pertenece a la mano del maestro. La pintura, datada hacia 1657-1659 y considerada una de las primeras obras de interiores del artista, luce ahora el aspecto original que tuvo nada más salir del taller del autor.  


Es mucho más que un lavado de cara. Las labores de restauración que se están llevando a cabo sobre la pintura Muchacha leyendo una carta junto a la ventana no solo han conseguido recuperar los colores originales del maestro, sino que han revelado ciertos datos hasta ahora desconocidos.

Una vez más se confirma que la entrada de los cuadros en los talleres de restauración no solo sirve para limpiar los barnices oxidados, sino para mucho más. También permite profundizar en el conocimiento del propio lienzo, el posible dibujo subyacente –como el aparecido en la última obra de Artemisia Gentileschi adquirida por la National Gallery–, los cambios en el uso de pigmentos –el manto de Santa Catalina de Caravaggio del Thyssen– o la capa de preparación, y las pérdidas de materiales preciosos como el oro (recientemente recuperado para la Anunciación de Fra Angelico) .

En el caso de la obra de Vermeer conservada en la Gemäldegalerie de Dresde, los exámenes de rayos X desvelaron una figura desconocida sobre la tela: el cuerpo desnudo de Cupido, representado con rostro aniñado y rubio. Posteriormente, en 2017, las nuevas pruebas de laboratorio han determinado de manera concluyente que esta figura repintada no fue realizada por el maestro de Delft.

En realidad, el descubrimiento de esta figura de Cupido se hizo en 1979; pero entonces los científicos asumieron que el maestro había cubierto ese espacio con una composición diferente y no actuaron sobre la tela. Los estudios actuales, en cambio, han concluido que el personaje no pertenece a la mano de Vermeer, y que debió de pintarse décadas después de la ejecución de esta tela, cuando el artista ya había fallecido.

Este hecho ha definido el curso de la restauración actual –aún en curso–, porque finalmente se ha decidido eliminar esa figura repintada por una mano ajena al autor de la tela. Según Marlies Giebe, jefa de restauración de la Gemäldegalerie, “se está recuperando el color fresco” que tanto caracteriza a Vermeer. Por su parte, Uta Neidhardt, conservadora jefe de la misma institución, detecta “un cambio destacable en el efecto de la pintura”, tras haber retirado ya aproximadamente la mitad de la pintura añadida (como se muestra en la imagen de arriba a la derecha).

Ahora, la pintura vuelve a colgar de las paredes de la Gemäldegalerie con el aspecto original que tuvo nada más salir del estudio de Vermeer. Podrá verse hasta el 16 de junio de 2019.

Muchacha leyendo una carta junto a la ventana es una de las escasas obras que se conservan del pintor, del que apenas se conocen una treintena de cuadros. Obra destacada y principal atracción del museo de Dresde, fue adquirida en París en 1742 para la colección del Elector Sajón Federico Augusto II. Durante los siglos XIX y XX la pintura se restauró varias veces. Esta última se inició en 2017. Sol G. Moreno

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