En Actualidad

“Pretendo ser un puente entre lo analógico y lo digital” Daniel Canogar

El artista madrileño expone Fluctuaciones en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid. Una muestra que gira en torno a Sikka Ingentium, la instalación que recientemente se exhibió en el Museo Universidad de Navarra (institución que colaboradora con el proyecto) y que se podrá visitar en la capital hasta el 28 de enero.


El director del museo pamplonica, Jaime García del Barrio, explicó que “a petición de los propios estudiantes, se inició una campaña para recaudar fondos para incorporarla a la colección. De esta manera, contribuimos a fomentar el espíritu de mecenazgo en la sociedad. Después de mostrarse en la Sala Alcalá 31 de Madrid, la pieza volverá a Pamplona. Su fuerza estética casi hipnótica que crea su cromatismo y musicalidad plantea cuestiones que interpelan y conectan con el visitante: el reciclaje, el almacenamiento de información, la tecnología y su obsolescencia, el pasado y el futuro”. Recibió más de 70.000 visitantes. Ahora es el núcleo de la exposición en Madrid, contextualizada con muchas otras piezas que se dispersan por las dos plantas de la sala.

Hablamos con Daniel sobre esta instalación y la esencia de su apuesta artística relacionada con la tecnología y la informática.

  • ¿Dónde empieza el recorrido?

Pneuma es la introducción de la exposición. Inicia la idea de la conectividad a internet y las redes sociales. Algo que ha cambiado la sociedad. Es cable telefónico encontrado en una chatarrería, pero recupero la idea de que fue, en su momento, elemento de transmisión de información y de datos.

  • ¿Es la obra central de la exposición?

No, la fundamental es la del Museo Universidad de Navarra, Sikka Ingentium, especialmente la biblioteca de DVDs al otro lado del muro de la instalación. Son todas las carcasas de los 2.400 discos que componen la obra. He sacado fragmentos de cada una de ellas y las he clasificado hasta hacer una paleta de 20 temas como caras, aviones, coches, colores, explosiones…

  • ¿Cada película ha sido seleccionada intencionadamente?

Sí y no. No hay ninguna repetida e hice un esfuerzo por coger ejemplos de cine internacional, no solo español y de Hollywood. Hay películas indias, chinas, incluso de Nolliwood (Nigeria). Son objetos rescatados dentro de lo obsoleto. Muchas las compré en videoclubs que cerraban.

  • ¿Cuánto tiempo le llevó terminar esta obra?

¡Uf! Me ha llevado 2 años de producción. Toda la infraestructura tecnológica es compleja, son hasta cinco proyectores cruzados y cada DVD es distinto.

  • ¿Cuál es su reflexión oculta en esta instalación?

Es importante el efecto de los reflejos de estos discos en el muro, esta parte de la obra quiero que transmita la ensoñación, lo que tenemos en nuestra cabeza, nuestra memoria y los recuerdos mezclados.

Me interesa transmitir que, antes, la memoria informática tenía un soporte físico (CD, DVD, disco duro…) ahora todo está en streaming, en la nube. Y que ahora, en vez de tener una biblioteca de discos, tenemos una nueva biblioteca que es YouTube, de eso va la siguiente obra del recorrido. YouTube es un archivo inabarcable, infinito, y todos los temas están mezclados. Esta obra está permanentemente conectada a internet, baja los primeros 100 vídeos de un tema y estos se vuelven “líquidos” hasta mezclarse unos con otros. Con esto intento transmitir la idea de que todo fluye y todo cambia en la nueva biblioteca.

  • ¿Y los vídeos bajan aleatoriamente?

Sí, en tiempo real. Esto es importante, porque hace que la obra nunca sea igual. Es generativa. Mi objetivo es reflejar lo inabarcable que es internet, un fenómeno nuevo de información masificada que requiere grandes memorias y archivos para almacenar tal cantidad de datos.

  • Veo que es bastante común la conectividad a internet en sus piezas.

Sí, por ejemplo, en la siguiente parte de la muestra, expongo una serie de pantallas escultóricas que se doblan. Están conectadas a internet y reaccionan a distintas informaciones relacionadas con el medio natural. Una refleja las oscilaciones volcánicas, otra de la lluvia, otra de incendios… todas las piezas escuchan a tiempo real. Son como criaturas que escuchan y responden a su entorno. Los paneles se doblan para dejar ver sus estructuras de cableado que tienen por detrás. Me encanta ver cómo son los aparatos por dentro, me parece bellísimo.

  • Ya que la informática es una de sus pasiones, debe ser un elemento fundamental para su creatividad.

¡Totalmente!

  • ¿Siente nostalgia de la época previa a la revolución digital?

No es tanto nostalgia, sino que pretendo ser un puente entre lo analógico y lo digital, puesto a que he vivido ese cambio. Y me gusta mezclarlo. Por ejemplo encuentro fascinante las texturas de las películas antiguas, el grano de la imagen. En la sección de Small Data rescato objetos como calculadoras, game boys, discos duros, mandos a distancia, móviles de botones y teclados. Todos ellos encontrados en basureros. Estos aparatos tenían su memoria y una vez obsoletos yo los recupero y les doy una nueva vida.

  • ¿Cree que estos objetos se irán revalorizando en el mundo del arte a medida que pasen los años?

Esa es una buena pregunta. Para el mundo del arte no lo sé, pero para mí desde luego que sí. Serán importantes porque son parte de nuestra memoria histórica. Y en eso consiste la exposición, en la memoria.

  • ¿Y por qué se titula “Fluctuaciones”?

Por el continuo cambio al que estamos sometidos. Nada permanece, todo cambia, las tecnologías se vuelven obsoletas y nacen nuevas a una gran velocidad.

Ana Robledano Soldevilla

ARTÍCULOS RECIENTES
0

Start typing and press Enter to search