LOS EVOCADORES TRAZOS DE ANNE-MARIE SCHNEIDER

LOS EVOCADORES TRAZOS DE ANNE-MARIE SCHNEIDER

Anne-Marie Schneider. S/T. 1997. Conjunto de dibujos para la Documenta X. Fondo regional d’Art contemporain Provence-Alpes. Côte d’Azur.

Hay artistas contemporáneos como la francesa Anne-Marie Schneider (1962) que optan por el dibujo como el eje de su expresión plástica, aunque también cultive la pintura y el cine, pero incluso en la pintura late un minimalismo en el trazo y un gran poder de evocación que plantea preguntas al espectador. El Museo Reina Sofía ha organizado la primera exposición en España, que reúne alrededor de 250 obras, seleccionadas por Manuel Borja-Villel, comisario de la exposición y director del museo, que ha contado con la coordinación de Leticia Sastre. La muestra permanecerá abierta hasta el 20 de marzo de 2017.

A través de esta extensa producción, en la que predominan los dibujos pero también pinturas y algunas películas, que abarca el período 1988 a 2016 se puede observar una evolución creadora a lo largo de casi tres décadas. Desde la sobriedad poco pictórica hasta su modo de introducir la mancha de color a finales de los años 90 o cómo despues ha sabido alternar los bitonos, blanco y negro, con una gama cromática más atrevida y el desarrollo de nuevas técnicas.

En el universo de Anne-Marie Schneider hay una visión personal, cercana, incluso íntima, pero también un ángulo de fantasía junto a lo más cotidiano de la vida. Su mirada casi siempre es crítica, incluso satírica, porque sabe expresar un mundo de contrastes como el nuestro, donde proliferan las situaciones comunes, la banalidad de los objetos y las imágenes poco filtradas. La artista francesa remite a una escritura gestual, es lírica y delicada, incluso en los esbozos que brotan de un automatismo, en ocasiones cercano al mundo del absurdo y de un humor muy personal, teñido de gris que vira al negro.

Vista de sala de la exposición Anne-Marie Schneider. Fotografía Joaquín Cortés/Román Lores. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Noviembre 2016
Anne-Marie Schneider. S/T. La Bella y la Bestia. Metamorfosis de la bestia en humano. Cortesía de la artista y Peter Freeman,Inc.

En el recorrido de la muestra se aprecia un trabajo apoyado en cuentos, fábulas y símbolos, que le sirven de vehiculos para ir creando parábolas que desafían lo convencional. Y eso se observa en sus películas, donde las animaciones dibujadas son capaces de asociarse con imágenes reales, creando un espacio multidimensional.  Las referencias a la literatura son una constante en muchas de sus creaciones y muchas de ellas giran en torno a temas como su condición de mujer, la soledad, la sexualidad, el entorno político, la violencia, la visión de la familia y la muerte, entre otros.

Tanto en sus dibujos, como se puede ver en Sans point, 1991, o en la serie Trépasser (fallecer) hay una intención discursiva y un juego que le permite interrelacionar la poesía con el trazo y la línea. Poco a poco, Anne-Marie fue introduciendo el color inspirándose en creadores como Philip Guston, aunque esa influencia no sólo le vino de la pintura sino también de escritores como Kafka, Virginia Woolf, pero también del mundo matissiano. Hay una serie, La belle et la Bete (La bella y la bestia), de 2009, donde recuperó el color para revertir una visión romántica de los cuentos en la angustia del amor.

Por último, cabría mencionar las cuatro películas que se presentan en la exposición, que casi siempre imitan los movimientos de los seres y las cosas que configuran la realidad. Trabaja las imágenes animadas como si fueran collages. Desde su primer corto Sans titre, 1999-2001, partiendo de un dibujo grotesco a Comme un chien, 2007, donde alude a la muerte conjugada con la vida cotidiana y aborda el sensacionalismo con que a veces se aborda en algunos medios de comunicación, hay una gran agitación en ese latido de imágenes. Julián H.Miranda

Anne-Marie Schneider. S/T. 2013. Cortesía de la artista y Peter Freman,Inc.