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MODUS, la influencia de la moda española en el ámbito internacional

La exposición en la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid recoge lo más representativo de la historia de la moda nacional de los dos últimos siglos, a través de 65 obras únicas diseñadas por una treintena de autores como Fortuny, Balenciaga, Paco Rabanne o Palomo Spain.


Es la exaltación de la moda como patrimonio cultural y la vestimenta como una forma de identidad nacional. Chaquetillas toreras, volantes y lunares, vestidos andaluces, flecos, bordados y mantones de Manila jalonan las diferentes plantas de la Sala Canal de Isabel II, para reclamar la moda como un elemento más de la Marca España. Una reivindicación que parte del siglo XIX y recoge la historia de la vestimenta nacional, cuyo punto de partida lo encontramos en el Manto de la Real y Distinguida Orden de Carlos III perteneciente a Carlos IV. Es esta una exquisita tela de seda con bordado de plata y pasamanería, de hacia 1804, que viene cedida por el Museo del Traje (institución que ha prestado una veintena de piezas para la ocasión).

En el recorrido, que discurre de manera temática, los comisarios Raúl Marina y Wanda Morales hablan de la influencia de “lo español” en la moda de nuestro país. Desde los regionalismos –con especial énfasis en el vestido andaluz– al traje de corte español –más austero y oscuro–, pasando por el encaje, las formas goyescas y los bordados, tan presentes en el traje tradicional de Viuda Rica de Toro, cuyo terciopelo brilla incluso con la luz tamizada que domina cada estancia.

MODUS, a la manera española reúne así lo más representativo de nuestros diseñadores más conocidos, como Mariano Fortuny, Cristóbal Balenciaga, Jesús del Pozo o Lorenzo Caprile, además de nombres contemporáneos como Palomo Spain o Ana Locking.

También se exhibe algún modelo creado por autores extranjeros, para demostrar la proyección internacional de nuestra moda. El estilo de torerita corta, por ejemplo, es adoptada en toda Europa, como demuestra la pieza de Givenchy presente en la muestra. John Galiano, por su parte, se inspira en la tela fucsia y amarilla del capote para crear su propio vestido, que mantiene igualmente los pliegues típicos de la tela usada por el torero para bailar al toro.

Sin embargo, más allá de los tópicos relacionados con el mundo andaluz de toreros y faralaes, la moda que vemos aquí reflejada bebe de otras fuentes. Por ejemplo de la estética religiosa, presente gracias a la sobriedad y rectitud de líneas de, por ejemplo, Lemoniez o Devota & Lomba. La singular creación de Leandro Cano, fabricada en madera, recuerda incluso las tallas barrocas.

Más allá de los tópicos relacionados con el mundo andaluz de toreros y faralaes, la moda que vemos aquí reflejada bebe de otras fuentes. Por ejemplo de la estética religiosa.

Frente a la religión, la tradición. Los regionalismos también constituyen una parte importante de la muestra madrileña, no solo a través de piezas populares como el Traje de Vistas de La Alberca (Salamanca) sino también en creaciones contemporáneas firmadas por Jesús del Pozo o Manémané.

Una de las salas más interesantes, una vez descubiertos los diferentes trajes, se ubica en la planta superior del edificio, donde se ha recreado una biblioteca llena de libros de moda, abanicos y sillones que permiten al visitante estudiar con tranquilidad el origen y desarrollo de ciertos elementos típicos españoles: desde el encaje o la mantilla al verdugado, elemento que más tarde dio lugar al miriñaque.

Contrarrestando con este ambiente más tranquilo, la cuba superior ofrece un colofón digno del mejor pase de modelos. Una galería de vestidos colocados sobre urnas de cristal iluminadas pone el broche final a la muestra, en un montaje que sorprende tanto como las propias creaciones expuestas. Según explica Raúl Marina, uno de los comisarios, “las dos fuentes más sensibles del arte español son la religión y la tradición”, dos elementos muy presentes en esta galería de trajes que ilustran desde el rojo cardenalicio hasta el mencionado traje regional de Salamanca.

El Museo del Romanticismo y la Fundación Lázaro Galdiano, entre otras instituciones, colaboran asimismo en MODUS, permitiendo un diálogo entre pintura y diseño que ofrece visiones tan interesantes como la contemplación del traje rosa con mantilla de Juan Vidal frente a un cuadro de Romero de Torres.

“La moda es una descripción de quiénes somos y de qué queremos ser”, afirma el consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Jaime de los Santos, quien insiste en la reivindicación del papel de la moda española como “manifestación artística esencial”. Una disciplina cultural más que se podrá recorer en la Sala Canal Isabel II hasta el 3 de marzo de 2019.  Sol G. Moreno

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