En Actualidad

Los efectos de la luz de Monet en el paisaje urbano


 

La National Gallery de Londres acaba de inaugurar una singular exposición: Monet y la arquitectura, patrocinada por Credit Suisse, que incluye casi 80 obras de Claude Monet (París, 14 de noviembre de 1840-Giverny, 5 de diciembre de 1926), muchas de ellas procedentes de colecciones privadas y de los mejores museos europeos y americanos, además de las que forman parte de la propia galería londinense. La selección de las pinturas ha sido realizada por uno de los grandes expertos en el creador del impresionismo, el profesor de la Universidad de Edimburgo, Richard Thomson, que ha tomado como eje expositivo la relación de Monet con la arquitectura y más en concreto con los efectos de la luz en los paisajes urbanos de  París, Londres o Venecia, pero también de pueblos franceses, holandeses o italianos, entre otros.

El recorrido de la exposición se estructura en tres grandes secciones: el pueblo y lo pintoresco, la ciudad y lo moderno, y el monumento y lo misterioso, que abarcan desde algunas de sus primeras composiciones a mediados de los años 60 del siglo XIX hasta 1912, cuando Monet era una anciano pero que nos dejó maravillosas vistas de Venecia y Londres. En sus primeros años Monet pintó lienzos de los puentes y edificios de París y de su periferia, siempre como lo haría unos años después tomando como referencia las atmósferas y la luz en interrelación con esos espacios urbanos que simbolizaban la modernidad o la celebración de una fiesta nacional con las banderas ondeando, que nos dejan un testimonio de un hecho festivo en la gran urbe.

Aunque a Monet se le conoce más por la pintura de paisajes de naturaleza, del mar o incluso de jardines en sus últimos años en Giverny, la arquitectura fue un tema muy recurrente durante más de medio siglo en su larga trayectoria como pintor. Los edificios tuvieron un papel sustancial porque en ocasiones le sirvieron para representar ubicaciones que permitieran identificar un pueblo por su iglesia, La Iglesia de Varengeville, bajo el efecto de la mañana, pintado en 1882, de la Colección de John y Toni Bloomberg, algo que también hizo en 1908 cuando fijó una imagen de Venecia que forma parte de nuestra memoria, El Palacio de los Dux, que hoy forma parte del Museo de Brooklyn como donación de A.Augustus Healy, o unos años antes entre 1899 y 1901 cuando su mirada se detuvo en el puente de Charing Cross, con los reflejos sobre el Támesis, sin olvidarnos de cómo pintó La Estación de ferrocarril de Saint-Lazare (1877) como proyección de la modernidad o cómo captaba un techo de tejas rojas para ofrecer un contraste con el verde de la vegetación circundante, visible en El acantilado de Dieppe, 1882, de la colección de la Kunsthaus de Zürich.

En la muestra, que estará abierta hasta el  29 de julio, se pueden admirar algunas de las series de pinturas que realizó Monet como las cinco que pintó de un viaje que hizo por Holanda a comienzos de los años 70 del siglo XIX; las diez pinturas de Argenteuil y los suburbios parisinos desde mediados de esa misma década; siete de las vistas de la catedral de Rouen pintadas entre 1892 y 1895; ocho cuadros que tuvieron a Londres como protagonistas entre 1899 y 1904; y los nueve lienzos de la Serenissima a partir de 1908.

Uno de los logros del montaje quizá sean las asociaciones entre algunos de sus obras:los dos cuadros de la iglesia de Vétheuil, pintados en 1878, que no se habían exhibido juntos; la vista del Támesis de la National Gallery con la imagen de la playa de Trouville, de estilos muy similares; y ese conjunto de obras sobre París: el Quai du Luvre, el Boulevard de los Capuchinos o las efemérides en la capital francesa. En muchos de los lienzos de Monet hay un gusto por ofrecer a los amantes del arte una vista caleidoscópica, a través de los edificios, interesándose por combinar estos espacios construidos con la luz solar, la niebla y los reflejos que los fenómenos atmosféricos le brindaban al pintor.

En cierto modo, quizá la apuesta de Monet fuera captar el aire y la luz de esos elementos urbanos y rurales que identificaban ciudades y pueblos. A través de sus texturas supo establecer reflexiones sobre el agua como en el catedral de Rouen o en Venecia; posibilitar una interacción que ayudara al espectador de sus lienzos a relacionarse de otro modo con el paisaje y el entorno físico más cercano; intuir la presencia humana en esa relación con la arquitectura aunque esté ausente, o también meditar sobre el paso del tiempo en esos reconocibles monumentos de París, Londres o Venecia. Julián H. Miranda

This image is subject to our standard Terms & Conditions http://www.nationalgalleryimages.co.uk/upload/terms_and_conditions.pdfCredit: NG4240 – The Water-Lily PondSpecial Instructions: DIA, Flyers > Up to 1,000 > Single country/territory > 1/4 pageTransmission Reference: National Gallery webdownload
Claude Monet. The Water-Lily Pond. 1899. The National Gallery, London ©The National Gallery, London
Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search