Tras el éxito de ventas de la jornada inaugural, donde triunfó Pedro de Mena entre los galeristas españoles, la feria sigue originando ventas destacadas, como la de Cavarozzi en Colnaghi, Murillo en Caylus o Giambologna en Tomasso Brothers. 


Pedro de Mena. “San Francisco de Asís”. Colnaghi.

Konrad Bernheimer, presidente de la sección de Pintura de TEFAF confesaba el pasado jueves su entusiasmo con respecto a la XXX edición. “Es verdad que soy optimista, pero al final siempre se demuestra que tengo razón”, afirmaba sin arrogancia. Los resultados de los primeros días de la feria corroboran las buenas expectativas de este anticuario, que lleva décadas acudiendo ininterrumpidamente a Maastricht.

Más de 10.000 coleccionistas y representantes institucionales visitaron la feria durante la jornada de la preview, momento en el que también se cerraron las primeras ventas para colecciones tanto públicas como privadas (en realidad las adquisiciones comenzaron en el montaje, aseguran algunos galeristas).

Como anunciábamos el jueves pasado, la escultura de San Francisco de Asís de Pedro de Mena que exhibía Colnaghi en su stand fue una de las ventas más madrugadoras. El comprador, una misteriosa fundación europea, pagó hasta siete cifras por la pieza, que se suma así a otras tres esculturas que ya atesoraba del maestro barroco. La presencia del ‘Bernini español’ en las paredes de Coll & Cortés –fusionada desde hace dos años con Colnaghi– ha sido una constante en la feria que le ha reportado grandes ventas, como la pareja de Ecce Homo Mater Dolorosa que adquirió el Metropolitan en 2014 o San Pedro de Alcántara adjudicado a un particular en 2015.

No es ninguna novedad que la escultura española del siglo XVII –especialmente Pedro de Mena– es una apuesta segura en el mercado internacional. Así lo confirmaron también las dos ventas iniciales de la galería Caylus: una Virgen Dolorosa y la Inmaculada Concepción, también del maestro barroco.

Bartolomé Esteban Murillo. “Visión de san Antonio de Padua”. Hacia 1670-1680. Caylus.

Diego Valentín Díaz. Cristo vestido de jesuita”. Óleo sobre cobre. Caylus.

En los días sucesivos un coleccionista particular adquirió en esta misma galería madrileña la Visión de san Antonio de Padua de Murillo, valorada en 450.000 euros. Este boceto es un estudio preparatorio para la obra que se conservaba en el Kaiser-Friedrich Museum de Berlín, destruida en 1945. Otro pintor barroco español, el vallisoletano Diego Valentín Díaz, encontró comprador gracias a su Cristo vestido de Jesuita; se desconoce el precio pagado por el coleccionista europeo que se hizo con la pintura.

Aún hubo un tercer pintor español del XVII que triunfó en la XXX edición de TEFAF: Juan van der Hamen y León. Además lo hizo por partida doble. La pareja de bodegones de frutas fechados y firmados que ofrecía Colnaghi se adjudicó por una cifra que no ha trascendido. El artista trabajó para reyes y aristócratas, pero también para pequeños funcionarios de la corte, entre los que triunfaban sus naturalezas muertas. Estas siguen siendo un gran atractivo para el coleccionista actual, que continúa comprando sus obras.

No obstante, si hay una venta que merece especial mención dentro de este género es, sin duda, Naturaleza muerta con membrillos, manzanas, acerolas, uvas negras, higos y granadas de Bartolomeo Cavarozzi. La pintura, un espectacular lienzo de 87,5 x 117,6 centímetros valorado en cinco millones de euros, era la primera vez que se exhibía al público en más de cien años y suponía todo un descubrimiento para el pintor caravaggista (la tela estuvo atribuida erróneamente a Antonio de Pereda durante años).

Bartolomeo Cavarozzi. “Naturaleza muerta con membrillos, manzanas, acerolas, uvas negras, higos y granadas”. Óleo sobre lienzo. Colnaghi.

Otras ventas anunciadas por Colnaghi en TEFAF 2017 fueron la Adoración de los pastores de Cesare Fracazano, vendida por 750.000 euros a un particular que se mostraba entusiasmado en el propio stand; y una pequeña escultura guatemalteca, El rapto de Proserpina, adjudicada en 100.000 euros.

Los buenos resultados se dejaron sentir igualmente en Artur Ramon Art. El anticuario lleva a Maastricht una oferta heterogénea de piezas –papel, lienzo, clásico y moderno–, lo cual le ha permitido dirigirse a un público más amplio. De momento ya ha vendido una obra de Eduardo Chillida –Gravitación–, otra de Eugenio Lucas y sendas vanitas de Santilari. Asimismo, ha adjudicado varios dibujos españoles del siglo XVII, que es en lo que realmente está especializado Artur Ramón.

Giambologna. “Julio César”. Hacia 1551. Madera encalada. Tomasso Brothers.

Entre las ventas de los anticuarios internacionales destacó otra transacción millonaria. Como cabía esperar, una de las piezas estrella de la galería británica Tomasso Brothers también encontró comprador. El domingo un coleccionista particular europeo adquirió Julio César, la única escultura sobre madera que se ha conoce de Juan de Bolonia (Giambologna). La rareza de este material en la producción del maestro renacentista y la perfección de los rasgos del general romano debieron de cautivar al comprador que es, aclaran los galeristas, un cliente nuevo. La pieza se vendía por 1,5 millones de euros. Confiamos en que el retrato que ofrecen de Carracci, por el que ya se han interesado varios compradores, corra la misma suerte.

Wallerant Vaillant. “Autorretrato con turbante”. Galerie Canesso.

Por su parte, la galería milanesa Salamon & C  se ha estrenado en su primera incursión en Maastricht con una venta reseñable: una escena sobre el Palacio Ducal de Venecia, pintado por Federico Moja, por el que se pagaron 85.000 euros. También el Autorretrato con turbante de Wallerant Vaillant se vendió en la galerie Canesso, 25 años después de desaparecer del mercado. Se trata, sin duda, de una obra maestra donde destaca la exquisitez con la que el pintor holandés dibuja el turbante.

Entre las ventas contemporáneas, cabe destacar un par de esculturas de Thomas Schütte –Bronze edition Frau I Bronze edition, Frau IV– que Konrad Fischer ofrecía en su stand. Es previsible que a esta venta se sumen las de otros autores vivos presentes en TEFAF 2017 como Damien Hirst y Gerhard Richter, habituales de las subastas internacionales y referentes de récord en el mercado actual. En el extremo opuesto, Lullo Pampoulides Fine Art vendió el objeto más caro presente en esta edición: la vértebra dorsal de un Camarasaurus, especie de dinosaurio de hace 15o millones de años.

Tres piezas de plata creadas por el orfebre Paul Starr en 1817. Koopman Rare Art.

Las buenas expectativas se cumplieron también en el apartado de joyería y orfebrería. La española Deborah Elvira vendió varias joyas diseñadas por Luz Camino (cada una de ellas con una estimación que ronda los 20.000 euros).

En el ámbito internacional, el anticuario londinense especialista en plata Koopman Rare Art adjudicó tres piezas del orfebre neoclásico Paul Storr fechadas en 1817. La cifra pagada ronda las 750.000 libras (unos 859.000 euros). Lewis Smith, director de la galería, se felicitaba el primer día de la feria por la rapidez con la que habían cerrado ciertas ventas. “Me ha parecido particularmente notable la forma en que los coleccionistas se han decidido a comprar inmediatamente, lo cual resulta muy alentador. Es un buen augurio para el mercado del arte”. Un presagio nada incierto al que todavía le quedan cinco días para que se siga convirtiendo en realidad. Sol G. Moreno